Mañana de debate y cafés en Baralla

La polémica entre partidarios y críticos con el alcalde alcanzó momentos acalorados


Baralla / La Voz

No cabía ni un alfiler en el salón de sesiones del consistorio de Baralla. La temperatura exterior aún era algo fresca a las nueve de la mañana, pero dentro el ambiente ya parecía caldeado. Un asiento era un objetivo imposible para un recién llegado, y una chaqueta, un adorno tan inútil como en un mediodía andaluz.

En el público, división de opiniones. Los madrugadores, aquellos que lograron un asiento, eran partidarios del alcalde, al que dedicaron aplausos cuando entró y salió de la sala. Los opositores se quedaron de pie, en la entrada del edificio y en el exterior.

Baralla apenas llega a los 500 metros de altura, pero la tensión política de ayer igualaba la de cualquier pico de los cercanos Ancares. De todos modos, ni así desapareció la compostura de los que tomaron la palabra en el pleno. El alcalde, Manuel González Capón, no puso límite a los minutos de las intervenciones: «Tenemos todo el día por delante», dijo, no sin recordar que los plenos baralleses solían caracterizarse por ambiente «distendido». ¿Lo serán después de lo que pasó en el último ordinario, origen de la actual polémica por sus alusiones al franquismo?

La fuerza de los votos salvó al alcalde, que si fuese un torero, habría salido de la plaza con división de opiniones. Sus partidarios lo recibieron y lo despidieron con aplausos, repetidos cuando salió del consistorio. «Alcalde, alcalde», corearon. Los detractores, en cambio, desplegaron pancartas en recuerdo de los que sufrieron la represión franquista y fotos de Alexandre Bóveda, galeguista asesinado en Pontevedra en 1936, y de Ángel Pérez Gándaras, natural del municipio y fusilado tras la sublevación franquista.

Los ánimos llegaron al punto culminante al final de la sesión. La Guardia Civil, presente, no intervino, aunque la moderación en los comentarios quedó aparcada. «Hai que roelo» y «Capón ao sillón», se oyó decir a los partidarios del alcalde. «Fóra fascistas», replicaron otros. La marea dialéctica acabó bajando, y la animación pasó entonces de la Casa do Concello a algunos de los bares más próximos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

Mañana de debate y cafés en Baralla