Combarro, ese otro desconocido

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

MONICA IRAGO

El rostro del Armadiña Rock recorre el interior del casco histórico

27 jul 2013 . Actualizado a las 15:07 h.

¿Sabía que en Combarro, compartiendo espacio con los hórreos costeros, existió un matadero que arrojaba todos los restos a la ría? ¿O qué la marea antaño cubría totalmente lo que hoy en día es la plaza de Chousa y la gente tenía que remangarse los pantalones para alcanzar la calle principal de la localidad?

Estas y otras historias que dibujan un Combarro un tanto desconocido las relata Manuel Cao Muñiz mientras recorre la villa turística. Quizás su nombre no suene mucho, pero su rostro sí. A fin de cuentas es la imagen de la edición de este año del Armadiña Rock, la cita musical que se ha trasladado a este domingo después de que se suspendiera el jueves en solidaridad con las víctimas del tren.

Es un itinerario distinto, al margen de los circuitos que siguen los turistas que por cientos toman cada día la villa. De este modo, Manuel Cao escapa de la avenida do Mar, a fin de cuentas, muchas veces, «parece que un estase a meter nunha verbena de Panorama da xente que hai».

En su lugar opta por empezar por la calle Rúa, a escasos metros del muelle que, en el pasado, «foi o que máis importancia tivo na comarca, máis que o de Marín». A escasa distancia lo que parece una casa marinera más, en realidad esconde la estructura de lo que fue un matadero.

No hay que dar muchos pasos, para ya en la zona de O Padrón, localizar a pie de ría sendas eiras de mallar, espacios que no aparecen en las guías oficiales y que permiten adentrarse en la economía familiar de la comarca. No en vano, eran espacios que los vecinos utilizaban para separar el grano de la paja, grano que, muchas veces, terminaba almacenado en los hórreos. Está claro que, «por aquí os guiris veñen pouco», apunta.

Como tampoco se ven muchos turistas por las distintas callejuelas que serpentean el Combarro interior, ese en el que «hai currunchos moi chulos».

Al paso de la PO-308

Lo mejor, dejar el coche en la PO-308, carretera de la costa, y acceder al casco histórico de Combarro por su zona interior.

Disfrutar de la piedra

«¿A quen se lle ocorre por un balcón de aluminio?», se pregunta Cao. La villa alberga también ejemplos de feísmo, por lo que nuestro cicerone recomienda recorrerla sin un itinerario prefijado y deleitándose con el trabajo de cantería.

de paseo con Manuel Cao Muñiz