1 Eso es lo que buscaban los organizadores de la ruta de pinchos Glorioso, encontrar la tapa que mejor maride con un rioja de su bodega. Se presentaron ocho reputados establecimientos coruñeses y ganó La Probatina, una gastroenoteca situada en la céntrica calle (casi callejón) del Pintor Joaquín Vaamonde, detrás de la plaza de Vigo. María Fernández Saavedra es su propietaria, la cocinera «y hasta la limpiadora, que hay que darle a todo», comenta con buen humor. Está contenta, y no es para menos, porque ahora podrá acceder a la final nacional de este certamen que busca las mejores combinaciones pincho-vino. La preparación con la que ganó es sencilla aunque lenta. «Es una reducción de un caldo hecho con manitas de cerdo, pierna de ternera, cebolla, zanahoria, puerro y garbanzos. Se cuece a fuego lento durante 48 horas y se le va quitando la grasa. Al final, los diez litros de agua iniciales quedan reducidos a medio litro. El resultado en la boca es de algo untuoso, como un caramelo que se te pega», comenta. Solo falta la cigala, que se hace a la plancha un poquito, casi nada, para echarle después por encima el trabajado caldo. «Quizá para la final nacional pruebo a hacer algún cambio porque hubo un crítico gastronómico del jurado que no estaba convencido del maridaje. Curiosamente dijo que la cigala, perfecta, pero que lo del untuoso...», recuerda esta empresaria y cocinera. Lo cierto es que consiguió que su pincho fuese el elegido por la presentación, el sabor y por ser el que mejor maridaba con el vino patrocinador del concurso.
Estudio-galería
2 Les contaba hace unos días que en la Ciudad Vieja, que durante esta semana está disfrazada de medieval, se estaba produciendo una reactivación comercial. Y no solo se inauguran bares y restaurantes. Por ejemplo, Jesús Martín Monzón, artista oriundo de Tenerife pero que lleva más de la mitad de su vida en A Coruña, donde vino a estudiar en la escuela Pablo Picasso, acaba de abrir un estudio-galería en la calle de Santo Domingo. «Es un proyecto que lleva cociéndose 14 años, pero hasta ahora, por diferentes vicisitudes, no se pudo hacer realidad», comenta desde Arteia, que así se llama el espacio. «Sigo manteniendo obra gráfica en casa, pero aquí voy a atender al público y parte de los trabajos se realizan en este estudio. Tal y como se pusieron las cosas en estos últimos años hay que reinventarse», explica Martín.
Un siglo y un año
3 En julio del año pasado les hablé de Josefa Pombo Gómez. Estuve con ella con motivo de su 100.º cumpleaños y me había llamado la atención que, a pesar de su edad y de los achaques, seguía cosiendo, y sin gafas. Una fenómena. Pues Josefa, vecina del edificio Esvida de Matogrande, acaba de cumplir los 101 y sigue bastante bien. Hoy, víspera de San Joaquín y Santa Ana, patrones de los abuelos, les muestro la imagen de una de las abuelas de A Coruña.