«Nos falta tierra, pero la tenemos»

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO / LA VOZ

FIRMAS

José Montes asistió a la clausura del curso en el centro de promoción rural Fonteboa.
José Montes asistió a la clausura del curso en el centro de promoción rural Fonteboa. ana garcía

El responsable de las cooperativas gallegas ve el futuro con «optimismo relativo»

30 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

José Montes (A Baña, 1943) es el presidente de Feiraco y desde hace dos semanas también de Agaca (Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias). Ambas entidades tienen muchos socios en la Costa da Morte. También dirige Cáritas Diocesana de Santiago, de la que depende Bergantiños.

-¿Las cooperativas son la respuesta a los problemas del campo?

-Si no hubiera cooperativas habría que inventarlas. En todo el norte de Europa son fundamentales. En Dinamarca dos de ellas tienen el 90 % del mercado de la leche.

-¿Por qué cuesta unirse?

-Por nuestra condición individualista, porque la cooperativa pasa más por la formación técnica y profesional que por la tradicional. Nos cuesta avanzar porque también hay mucho conformismo.

-Y, sin embargo, les va bien.

-El asociacionismo tiende a crecer. En plena crisis, desde el 2007, el empleo en este sector ha aumentado un 16 %, lo que es insólito. Se ha avanzado en el cooperativismo, sobre todo en el ámbito agroalimentario, el número de socios ha aumentado un 20 % y la facturación, un 13 %. Son cifras escandalosamente buenas para este tiempo. En España hay 3.500 cooperativas, de las que 193 están en Galicia.

-No es mucho.

-Quizá debería haber más, pero no es cuestión de número sino de categoría y de volumen. En los países del norte de Europa hay dos o tres de media. Al lado de ellas nosotros no somos nada. En Feiraco reunimos a 30.000 socios, pero apenas suponemos el 2 % de la producción agroganadera española.

-¿Cómo ve el horizonte, sobre todo con la nueva PAC?.

-Es un escenario desconocido, en el que las reglas del juego cambian y hay que ser mucho más competitivos, sobre todo a nivel industrial, porque se moverán volúmenes más fuertes. No nos queda más remedio que poner en valor nuestro producto y eso no se puede hacer a nivel de pequeña economía.

-Es evidente que no se podrá sobrevivir sin unión.

-En Agaca ya estamos hablando con asociaciones de cooperativas de Castilla-León, de La Mancha, de Andalucía, de Asturias...

-Sin embargo las cooperativas siguen arrastrando el estigma de algo poco claro.

-Ello se debe a nuestra mezquindad, a las rivalidades que hubo y a que muchas cosas se hicieron sin una base sólida de formación y tecnificación. No podemos competir en los mercados en estas condiciones, tenemos que ser más eficientes, invertir en I+D, en tecnología.

-¿Es lo que buscan en Fonteboa, a cuyos alumnos apadrinaron?

-En esas escuelas se valora mucho la implicación del alumno en la familia y en el medio. Tenemos la oportunidad de darles a esos jóvenes una visión de cooperativa.

-¿Es la estructura de nuestro territorio lo que más nos lastra?

-Es una gran dificultad, nos falta tierra, pero la tenemos. Hay medio millón de hectáreas que son susceptibles de producir forrajes y que están ahora a matorral. No tenemos la mejor orografía, pero si otras ventajas y si hacemos las cosas bien, aprovechando el suelo podemos cambiar notablemente nuestro punto de partida. Con la nueva PAC se tienen en cuenta las grandes extensiones y en eso la meseta nos gana, pero habrá convergencia.

-Pero siempre iremos por detrás.

-Es necesaria una política de fondo mucho más intervencionista. Hasta ahora se ha sido muy tolerante en el sentido de que se han deshecho concentraciones parcelarias o se ha dedicado a monte terrenos agrarios, pero ahora hay otra percepción.

-¿Cómo ve el futuro?

-Con optimismo relativo si ponemos en orden el territorio y conseguimos la fuerza necesaria por parte de las organizaciones de productores lácteos. La defensa de la cadena alimentaria, que pondrá en valor el producto, es fundamental. Que no hayamos podido repercutir el aumento del coste de los piensos es escandaloso. La norma sale un poco blanda porque las multas no son muy grandes y es difícil luchar contra ellas. Además es importante la integración cooperativa. Las ayudas se recibirán a través de ellas y serán fundamentales para la compra de maquinaria. De cara al 2050, para el que no falta tanto, se prevé la llegada de la hambruna si no nos ponemos a producir alimentos. Países que se morían de hambre como Brasil o La India ahora piden comida. Nosotros tenemos capacidad de producirla.

José Montes pérez presidente de feiraco y de Agaca

gentes del finis terrae