El científico cree que el responsable único de lo ocurrido es la «marteilia»
18 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Antonio Villalba lleva años mirando a los berberechos con lupa. Y no es un decir. En el Centro de Investigacións Mariñas, es uno de los integrantes del grupo que estudia la marteilia, la plaga a la que se achaca la desaparición del berberecho. Hace meses su equipo instaló lotes procedentes de Noia en Arousa para ver si resistían o no.
-¿Cuáles son los resultados?
-Es pronto para sacar conclusiones definitivas. Lo que podemos decir es que los lotes que se han introducido no se han infectado con marteilia. De momento las perspectivas son buenas.
-¿Y cuándo tendremos conclusiones definitivas?
-Superado el verano vamos a tener resultados suficientes para tomar o no la decisión de realizar repoblaciones a gran escala. En cualquier caso, hay que ser prudentes. Hay casos en otros países en los que se hicieron repoblaciones y, al volver a haber densidad de hospedadores, la enfermedad se recrudeció.
-Dice usted que el berberecho reinstalado no se ha contagiado, pero sin embargo la cría nacida aquí sí... ¿Cómo se explica?
-Al desaparecer la población de aquí por la enfermedad, nuestra esperanza es que haya desaparecido también el parásito.
-Así que se puede hacer una repoblación y que el marisco acabe infectándose...
-Ese es un riesgo que está ahí. Ahora la población de berberecho ha desaparecido de la ría de Arousa, así que no hay focos para la infección y el contagio. Pero si se hacen repoblaciones aumentará la densidad de berberechos, y si el parásito está ahí, podría recrudecerse.
-Esperemos que no lo haga, dada la importancia que tiene el berberecho en la ría...
-Sí, este es un recurso muy muy importante. Buena parte del marisqueo se basa en esta especie... Así que si las repoblaciones no fuesen adelante, habría que plantearse otras estrategias.
-¿Cuáles serían?
-En realidad habría una única alternativa: desarrollar una estirpe de berberecho resistente. Esta sería una alternativa a medio-largo plazo, ya que las mejoras genéticas van de generación en generación. Además sería muy costoso...
-Volvamos a las resiembras. Harían falta cantidades ingentes de berberecho para toda la ría...
-Serían necesarias cantidades muy importantes sí. En cualquier caso, el berberecho tiene una capacidad reproductiva muy alta y en pocas generaciones se alcanzarían las densidades que había previamente.
-¿Y si la «marteilia» se extiende al resto de las rías?
-Pues la cosa sería tan grave como está siendo en Arousa. Por eso es crucial tener mucho cuidado con los berberechos que se introducen en el medio. Son muchas variables las que hay que atender... La marteilia puede viajar en los lotes que se siembran, puede venir un individuo enfermo. También en los lotes de almejas, o en bivalvos que hayan pasado por depuradoras cuyos efluentes no se traten, o incluso en el agua de lastre de los barcos... Hay muchas variables, y hay que minimizar los riesgos.
-Se ha apuntado a la «marteilia» como culpable de lo ocurrido. ¿Pero es la única responsable?
-En el CIMA hay dos equipos haciendo un exhaustivo seguimiento de las poblaciones de berberechos: el equipo de recursos de David Iglesias y José Molares, y el de patología en el que estamos María Jesús Carballal y yo. Tenemos una serie histórica muy larga, y gracias a ella sabemos que lo que ha ocurrido con el berberecho en el 2012 no tiene ningún antecedente, no tenemos constancia de que haya ocurrido nunca nada semejante. El berberecho desapareció en verano del 2012, en un momento en el que las variables ambientales fueron normales. También descartamos la contaminación, porque no afectaría únicamente al berberecho. Descartado todo eso, nos queda la marteliosis.
-Hay quien duda de que un solo parásito pueda hacer tanto daño...
-Pues no es tan raro, ya ha ocurrido. En Francia, la ostra rizada, que es un producto que allí tiene tanto peso como el mejillón aquí, sufre desde el 2008 mortandades masivas debidas a un parásito. Y en Galicia tenemos también el ejemplo de la ostra. Así que no entiendo las dudas de que la marteilia pueda ser tan violenta.
-Osea, que cuando los patrones mayores se consuelan diciendo que el berberecho es así, que hay años de mucho y años de nada, se equivocan.
-En los años 2000-2001, hubo muchísimas lluvias y en las desembocaduras del Ulla y del Umia, desaparecieron, pero luego se recuperó. En este caso, ha desaparecido en 2012 y no ha habido reclutamiento a continuación. A ver qué pasa después del verano...
-¿Aún hay esperanzas de que haya un desove natural?
-Como científico puedo decir que hay posibilidades, aunque, dada la carencia de reproductores, va a ser difícil.
«Al desaparecer los hospedadores, esperamos que haya desaparecido el parásito»
«Si aumenta la población y la marteilia está ahí, la enfermedad podría reaparecer»
«La alternativa a las repoblaciones sería desarrollar una estirpe resistente»