El cine estradense resiste

Rocío García Martínez
ROCÍO GARCÍA A ESTRADA / LA VOZ

FIRMAS

MIGUEL SOUTO

Los Minicines Central aguantan la crisis del sector a golpe de inventiva, sacrificios personales y ayuda oficial

14 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Pontevedra se ha quedado sin cines y en Santiago es inminente el cierre de las salas Valle-Inclán. Las descargas ilegales no paran de crecer y la crisis anima a cambiar la pantalla grande por el deuvedé o el televisor. En medio de este panorama desolador, A Estrada subsiste cual aldea gala con sus Minicines Central. La resistencia se debe en gran parte al empeño del empresario Luis Rivadulla, un romántico empeñado en hacer del séptimo arte algo rentable.

En Galicia solo se mantienen cinco salas independientes: A Estrada, Caldas, Seixo (Marín), Xinzo y Leiro. La estradense no da para hacerse rico, pero de momento da para ir tirando.

La sala ha registrado en los últimos meses una media de 150 espectadores cada fin de semana. Son 600 al mes. No está mal. Aún así, que las salas resistan es casi un milagro. Un milagro con muchos dolores de cabeza detrás. Para mantener las salas en los tiempos que corren, Rivadulla ha tenido que recortar personal. De los cuatro empleados contratados que llegó a haber en su día no queda ninguno. Las salas son atendidas cada fin de semana por Luis Rivadulla y por su mujer, Pilar. Viven cerca, les gusta el cine y no les incomoda pasar buena parte de sus fines de semana entre proyectores y palomitas. La ayuda del Concello es otra de las claves. Después de haberlo intentado durante años, Rivadulla ha logrado al fin el respaldo del Concello, que aporta 125 euros a la semana para que A Estrada presuma de cine. Ayudan a cubrir gastos como la factura de la luz, que alcanza los 600 euros mensuales. Los propietarios del local también ponen de su parte con flexibilidad máxima en el cobro del alquiler.

Cumpleaños «de cine»

Al margen de estas cuestiones, Rivadulla no escatima esfuerzos para arrastrar a los estradenses al cine. Publicita las películas en colegios y guarderías y organiza campañas de todo tipo. Una de las más exitosas es la de los cumpleaños «de cine». «Con 8 ou 12 anos os rapaces xa non queren ir xogar ás bolas. Nós ofrecemos unha merenda con tarta, entrada, palomitas e refresco por 7 euros», explica.

La entrada normal a 5 euros también ayuda a hacer del cine local una opción de ocio familiar. «Noutros ir 4 persoas ó cine supón desembolsar 60 euros. Non todo o mundo pode. Aquí van por 20», comenta.

Este verano, los Minicines Central tienen previsto abrir también en julio. «Coa crise parece que a xente non vai ir moito de vacacións e o tempo non parece que vaia ser moi bo», comenta Rivadulla. En agosto cerrarán y en septiembre habrá que empezar a pensar en el reto de digitalizar las dos salas. El coste es de 100.000 euros.