Sacando a la luz la excelencia

Antonio Garrido Viñas
Antonio Garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

FIRMAS

El conjunto que preparan Rebollo y Doval concluyó en la cuarta posición en la Liga Gallega infantil.
El conjunto que preparan Rebollo y Doval concluyó en la cuarta posición en la Liga Gallega infantil. fotos: Mónica irago< / span>

Un proyecto de largo recorrido con un entrenador que tiene una manera especial, quizás distinta, de ver el baloncesto. Probablemente una forma especial de afrontar también el día a día. Unas maneras, las de Nacho Rebollo, que han ido calando entre las jugadoras -y entre sus progenitores- del equipo infantil de la Agrupación Deportiva Cortegada hasta que ya han comenzado a dar sus frutos. Tanto en el apartado individual -con la indiscutible mejoría que las niñas han experimentado en estos dos años- como en el colectivo: las vilagarcianas han concluido la competición de la Primera División Gallega en el cuarto lugar de la clasificación. Pero dice Rebollo que los resultados no son un el objetivo sino que utiliza la «competición como una herramienta, no como un fin en sí mismo».

¿Cuál es el objetivo, pues, del trabajo que realizan cuatro veces por semana Nacho y Mar Doval, que ejerce de segunda entrenadora? «Ir sacando a la luz el talento que tienen, descubrir sus capacidades pero también sus limitaciones», explica el técnico. Y puestos a hablar de limitaciones, aunque en otro apartado, el del número de jugadoras parece uno claro puesto que el Grupo Junquera Cortegada solamente tiene ocho integrantes en su plantel. Ahí, la interacción entre los distintos equipos del club ha sido clave, con la colaboración que han prestado jugadoras de otros conjuntos. El compromiso de las ocho que han formado el plantel, eso sí, fue nítido porque era muy raro que «faltara alguna jugadora a un entrenamiento o a algún partido». Lo de los entrenamientos estaba claro: los minutos de juego del encuentro del sábado se repartían en virtud del trabajo realizado durante la semana. Y quien conozca a Nacho sabe que por ahí no le iba a temblar la mano. «Premiábamos el esfuerzo», explica el preparador.

Organizar los entrenamientos ateniendo a las obligaciones estudiantiles fue una de las primeras tareas del curso y con eso solventado todo fue más fácil. Aplicando la lógica, y acumulando más trabajo en los momentos más adecuados para poder parar, por ejemplo, en la época de los exámenes.

Un último factor sobre el que también ha insistido mucho Nacho Rebollo a sus jugadoras ha sido el de la comunicación. «Quiero que se expresen con naturalidad ante cualquier problema o cualquier duda que les pueda surgir», afirma. Y lo cierto es que si se trata de conversar, las jugadoras del Cortegada han dado también con el técnico perfecto: es un tipo al que le encanta hablar, «encontrar puntos de divergencia», dijo alguna vez. Y en ello estamos.