Los hosteleros de Vigo quieren una marca Vigo. Opinan que sería un bálsamo para el turismo, un acicate contra la crisis y un revulsivo para la economía. La idea es más vieja que la propia ciudad. Pero qué le vamos a hacer, aquí las marcas nunca triunfan. El Club Financiero Vigo lleva años proponiendo la marca Vigo. Pero es que ahora el CFV -ya, sin comentarios- se llama Círculo de Empresarios de Galicia, más chic. O CEG. Ojo, no la confundan con la ZFV, que nadie la reconoce como Zona Franca ni sabe a qué se dedica. Debe de ser parecido a eso de la APV, que es el Puerto de toda la vida.
No es la única marca fallida. En Santiago a su universidad la llaman la USC y en A Coruña, la UDC. Los periodistas de esas ciudades están encantados, porque encajar «la Universidade de Santiago de Compostela» en un titular se las trae. Pero aquí no hay otra. Hay quien muy voluntariosamente la llama UVigo, a algun lumbreras se le ocurrió UDV y una vez a un rector le escuché decir «la UVI», que suena entre premonición y síntoma. No se sabe qué es peor.
Puestos a poner marcas, ni a los hospitales los llamamos por su nombre. El Sergas le puso Chuvi al complejo que aglutinaba a los hospitales públicos de la ciudad. Muy en plan Sergas: Chuvi, Chus, Chop, Chuo, Chuac, que te atragantas. En Vigo, encontrar a más de cinco personas de la calle que sepan qué es el Chuvi debería estar premiado con un adelanto de tres meses en la lista de espera, que total no se iba a notar. Otra cosa sería preguntar por la Residencia...
A la iglesia de Santiago el Mayor la apellidaremos «de Vigo» se pongan como se ponga y a la plaza de Compostela la apodaremos Alameda. PSA dejó de ser Citroën en 1976, pero dígalo en Balaídos. Así que crearán una marca Vigo, pero luego ya veremos.
angel.paniagua@lavoz.es