El alcalde de Nigrán, Alberto Valverde, hizo una interpretación falsa y perversa de una fotografía de la última protesta de afectados por las participaciones preferentes que se llevó a cabo en el último pleno. El regidor envió a los medios de comunicación la fotografía de un afectado que tenía el rostro cubierto por una prenda, acompañándola con una nota que decía: «La vía que están tomando algunos miembros de las plataformas como acudir cubierto con un pasamontañas no es la opción adecuada».
En realidad, el hombre no estaba ocultando su rostro para evitar ser reconocido y poder así actuar con total impunidad. Una enfermedad grave que sufre en la piel le obliga a ir con el rostro cubierto para protegerlo de los rayos del sol.
Los policías y guardias civiles desplegados en la zona lo sabían y lo dejaron estar. Pero el alcalde de Nigrán no se enteró. Voluntaria o involuntariamente, pero seguro que muy mal asesorado, hizo una interpretación maliciosa de la imagen criminalizando a los afectados.
Supone un ejercicio de hipocresía muy grande por su parte decir que ofrece todo su apoyo a los estafados por las preferentes, cuando los acaba de tratar como si fueran delincuentes. Porque tampoco se puede recibir a porrazos en un Ayuntamiento a un grupo de jubilados a quienes la banca ha robado todos sus ahorros. Así actuó la Policía Local de Nigrán el pasado jueves por orden del señor alcalde. Como empleado en excedencia del Banco Popular, debería entender la desesperación de los afectados.
Valverde es un alcalde con poca experiencia a quien todavía le queda mucho que aprender en política. Desde luego que si quiere gozar de la confianza de los electores en los próximas citas electorales, y que sus jefes de partido se fijen en él, debería de tomar otra vía que no sea la de la manipulación de la realidad.