Disfrutar de cualquiera de estos vinos después de haber tenido el deleite de escuchar hablar de ellos a su creador amplifica las sensaciones y dilata la emoción. Como en una suerte de moderno alquimista, Eladio Piñeiro consigue hechizar primero con la palabra e impregnar, después, cada copa de esa pasión que siente profundamente por sus vinos.
Una pasión que anido en él, aún si saberlo, cuando de niño acompañaba a su padre a repartir toneles por las casas de la comarca. Y que floreció más tarde, estudiando ya ingeniería en Madrid. «Le pedí a mi abuela que me pagara unos cursos de enología sin que mis padres lo supieran». La abuela, cómplice, cumplió y Eladio ya nunca abandonó el territorio del vino.
Eladio Piñeiro es, para quienes aún no lo sepan, el creador de Mar de Frades, «el albariño de la botella azul». Un sambenito que arrastra con orgullo por lo que supuso en su trayectoria como bodeguero pero que poco tiene que ver con su proyecto actual.
Eladio vendió Mar de Frades en 2003 y permaneció durante tres años apartado del mercado a causa de una grave enfermedad de su pareja. «En ese tiempo me di cuenta que había estado haciendo un vino que nada tenía que ver con las características de esta zona ni con las posibilidades que la variedad ofrece», nos confiesa. Error que no estaba dispuesto a repetir en su más que anunciado retorno. «Tuve claro que no iba a hacer un albariño industrial ni comercial. Mi objetivo era crear un vino de culto». No creemos aventurarnos si decimos que Flore de Carme hoy ya lo es.
En su elaboración el mimo es extremado desde la misma selección de los viñedos hasta la presentación final del producto, que, como suele ser habitual en los vinos de Eladio Piñeiro sorprende por su originalidad tanto en la botella como en la etiqueta o en su innovador tapón de cristal. Pero, sin desmerecer estos aditamentos estéticos, la emoción verdadera aflora tras abrir la botella de Flore de Carme. Un albariño denso, intenso en su color, complejo y elegante en su carácter, en perfecta armonía y que representa impecablemente el binomio suelo-clima del que nace. Un albariño que permanece en crianza sobre sus lías en cuba de acero durante nueve meses, que madura con otros tres meses sobre las lías de la añada anterior y que acaba de redondearse y de pulirse con un reposo de doce meses en botella. Así, la limitada producción de Flore de Carme sale al mercado tres años después de ser cosechado -siempre que la calidad de la añada lo posibilite-, lo que lo convierte en un vino de muy largo recorrido. «En Rías Baixas cometimos el error de vender unos caldos demasiado jóvenes cuando el albariño es un vino que envejece mejor que cualquier otro blanco europeo», nos comenta.
Eladio Piñeiro no quiere ni oír hablar de madera en el albariño. «Enmascara y acaba por anular las características más importantes de estos vinos», dice.
Además de Flore de Carme, Eladio Piñeiro ha puesto también en el mercado Envidia Cochina. De nuevo el afán por sorprender. Por la denominación, por la etiqueta, por la botella y, por supuesto, por el vino. Un albariño más joven -con seis meses sobre lías y batonage quincenal-, más floral, más afrutado pero con la inequívoca personalidad de los vinos de esta bodega.
Fruto de su afán siempre inquieto Eladio Piñeiro ha creado también dos tintos en la región portuguesa del Alentejo, pero esos quizá merezcan el detenimiento de una posterior ocasión. Una buena excusa para otra cita.
FICHA
LOCALIZACIÓN
Ande, 41. Rubiáns. Vilagarcía. Telf.: 986 511 771
MARCAS
Flore de Carme (albariño con crianza de 12 meses sobre dobles lías y otro en botella). Envidia cochina (albariño con crianza de 6 meses sobre lías). Camões (Alentejo con 3 años en barrica). Saga E P (Alentejo, selección de añada con 3 años en barrica).
DISTRIBUIDOR
Cantodabarca S.L. Avda. Cambados, 20. O Mosteiro - Meis. Teléfono: 986 712 528