Gran paso en materia sanitaria

María Xosé Blanco Giráldez
m. x. blanco RIBEIRA / LA VOZ

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El autobús que recala actualmente en el complejo sanitario de Oleiros incorpora un sistema de comunicación directa con Vigo.
El autobús que recala actualmente en el complejo sanitario de Oleiros incorpora un sistema de comunicación directa con Vigo. simón balvís< / span>

El hospital estrenó hace un lustro un sistema puntero de resonancias

02 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde su entrada en funcionamiento hasta la actualidad, el hospital barbanzano ha visto mejorados sus servicios de forma paulatina, mediante la incorporación de nuevas especialidades y la dotación de medios. El complejo de Oleiros dio un paso de gigante con la puesta en marcha de una unidad móvil de resonancias magnéticas.

Hace exactamente un lustro, el 2 de abril del 2008, La Voz daba cuenta del estreno en Oleiros de una unidad móvil con tecnología punta para la realización de dichas pruebas. Las peculiaridades del moderno sistema eran su comunicación directa con el centro vigués de Meixoeiro, lo que permitía a sus especialistas seguir con detalle y en tiempo real las pruebas, y la incorporación de un sistema ambi-light, para proporcionar a los pacientes un ambiente relajado durante la realización de las exploraciones que, en algunos casos, se prolongan durante más de una hora.

Era el salto cualitativo definitivo en un sistema que había empezado a funcionar en el hospital barbanzano dos años antes. El 12 de septiembre del 2006, La Voz se hacía eco del estreno de la primera unidad móvil que recaló en el complejo de Oleiros: «El hospital de Barbanza realizará unas 650 resonancias en 24 días». Hasta ese momento, la puesta en marcha de este servicio era considerada prioritaria. De hecho, el 6 de junio de ese año, La Voz denunciaba la existencia de una larga lista de espera: «Unos 1.200 usuarios del hospital aguardan por una resonancia».

Por aquel entonces, la unidad móvil empezó a funcionar en Barbanza con cifras récord de resonancias. El 23 de enero del 2007, cuatro meses después de su primera parada en Oleiros, se habían realizado ya más de medio centenar de pruebas.