«He dado la vuelta al mundo y no hay sabor como el de nuestro mar»

fernando Molezún A CORUÑA

FIRMAS

GUSTAVO RIVAS

Acaba de regresar de su último periplo gastronómico por Asia

01 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Tiene dos pasiones, la gastronomía y viajar. Y las compagina cuando su trabajo en los fogones del Pazo de Santa Cruz de Mondoi se lo permite. Antonio Amenedo ha recorrido un sinfín de países probando todo cuanto le ponían delante y catando los mejores restaurantes de los cinco continentes. Y todo con la intención de coger ideas para aplicarlas en su cocina. «En un restaurante me siento como un niño en Disneylandia», asegura.

-Este año le tocó el sudeste asiático.

-Hace dos años di la vuelta al mundo y el año pasado estuve por Sudamérica, siempre a principios de año, que es cuando tengo menos actividad en el pazo. Tenía ganas de conocer lo que se come en la India, Vietnam... Pero es todo muy picante. Siempre voy con la intención de sacar alguna idea y aplicarla aquí, pero si pongo lo que allí probé en los puestos callejeros, no se lo come nadie.

-De todo lo que ha visto y probado, ¿con qué se queda?

-Con Japón por cómo tratan el producto. Y Perú, que fue un gran descubrimiento. Es el país más pujante actualmente en esto de la gastronomía. Están como locos, muy orgullosos de lo suyo, y eso es fundamental. Tienen un gran producto -la fruta y la verdura del Amazonas son increíbles- y mucha riqueza a la hora de prepararlo. Le pasa como a España, que tiene distintas regiones que dotan de gran variedad a su gastronomía.

-Le da mucha importancia al producto.

-Es que es la base. Y ahí si que tengo que reconocer que, a pesar de haber dado la vuelta al mundo, no he encontrado sabor como el de nuestro mar. En serio, es cierto. Nuestro pescado es único. Solo la gamba roja de Denia merecería tener denominación de origen gallega (ríe).

-Va buscando ideas. ¿Las aplica después en su cocina?

-No todo lo que encuentro, pero algunas cosas sí. Lo adapto a nuestras materias. Como por ejemplo el cebiche, receta peruana que hago con rodaballo, aunque también puede hacerse con erizos o percebes. Pero también vi en Nueva Zelanda cómo cocinan los maoríes con un horno excavado en la tierra, que era una gozada, pero que no voy a aplicarlo aquí en el día a día, a no ser como un espectáculo.

-¿Pero va de restaurante o buscando cocina tradicional?

-Las dos cosas. Me empapo de la cocina popular de las diferentes regiones, pero, por otro lado, no creo que haya mucha gente por aquí que haya estado en los restaurantes en los que yo he comido. He estado en un restaurante en Japón que tenía tres estrellas Michelín y que sin embargo tenía que compartir el baño con otros establecimientos. O en Hong Kong, otro con una estrella que tenía platos por menos de un euro. Claro que había que hacer una cola... Así estoy: no tengo ni un duro en el banco porque todo me lo gasto en estas dos pasiones, viajar y comer. Y, afortunadamente, mi mujer, que es una santa, me lo permite.

-¿Está preparando ya su próximo viaje?

-Quiero coger el Transiberiano, cruzar Mongolia y Vladivostok para terminar en Corea y Japón, que me apetece repetir. Siempre queda algún sitio. Por ejemplo el interior de África.

Antonio Amenedo cocinero