El bum conservero dejó huella

María Xosé Blanco Giráldez
m. x. blanco RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

En O Castro aún se conserva parte de la vieja fábrica.
En O Castro aún se conserva parte de la vieja fábrica. c. queijeiro< / span>

Fábricas como la de Castiñeiras acabaron convertidas en ruinas

05 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El conservero fue uno de esos sectores que, en Barbanza, tuvo su momento de gloria y luego sufrió una crisis que acabó dejando su huella en la costa, en forma de ruinosas fábricas. Algunas siguen en pie. Otras, como la de Castiñeiras, fueron derribadas después de un largo proceso burocrático, pero el solar que un día ocuparon sigue pendiente de una intervención. La idea es destinarlo a área de ocio.

Tal día como hoy del 2004, La Voz se hacía eco de la grave situación económica que atravesaba la industria ribeirense: «La crisis del sector arrastra a Conservas Castiñeiras a la suspensión de pagos». A trancas y barrancas, la empresa fue tirando un par de años más, hasta que echó el cierre definitivo.

Pese a ello, fue un incendio, registrado dos años después, el que acabó sentenciando las instalaciones. La Voz informaba del suceso el 18 de enero del 2008: «La policía nacional investiga las causas del incendio en la planta de Castiñeiras». Las llamas dejaron buena parte del interior del inmueble reducido a cenizas.

A partir de entonces, mientras lo que quedaba de la fábrica era sometido a constantes ataques por parte de ladrones y vándalos, el Concello de Ribeira se esforzaba por conseguir que el solar pasara a ser de dominio público para dar cabida a un área destinada al ocio.

El 25 de febrero del 2011, La Voz de Barbanza anunciaba en su portada el que sería un paso definitivo para lograr este objetivo: «Costas ultima la compra de la vieja conservera de Castiñeiras». Ese mismo años, tras materializarse dicho proceso, se iniciaba el desmantelamiento de la vieja fábrica. El periódico se hacía eco de estos trabajos el 23 de julio.

Actualmente todavía se conserva una parte de la edificación y el Concello sigue a la espera de que Costas elimine por completo la huella de la antigua conservera y convierta el solar en una zona verde.