«Mi madre me decía que no llorara tanto por no poder jugar, que iba a acabar enfermando»

a. garrido vilagarcía / la voz

FIRMAS

Dos meses sin poder jugar, y sin tener muy claro donde estaba la luz al final del túnel, se hacen muy largos. Más aún si la salida está a muchos kilómetros de distancia. Lógico, por lo tanto, que Amy fuera ayer una mujer que desbordara alegría. Habla atropelladamente, quiere contarlo todo, explicarse, aunque no sea ella quien debe dar las explicaciones. Recuerda que fue su compañera, de piso y de equipo, Nana Sbahi quien le contó la noticia. «Entró gritando, ?¡Amy ya puedes jugar, Amy ya puedes jugar!? y yo me puse a saltar por la cocina». La alegría de la pívot del Cortegada es indescriptible. La de su madre, que peleó desde Senegal para que todo se arreglara, debe ser extraordinaria.

-¿Ya se lo cree?

-Al principio no me lo creía. Después ya empezaron a llegarse mensajes y whatsapps de mis compañeras de equipo ?ya puedes jugar, ya puedes jugar?... dos meses es mucho tiempo. Yo hablé con el señor de los papeles [así define gráficamente al funcionario de la Federación de Senegal] y él me decía que no había ningún problema para mandar la documentación buena, pero que tenía que saber quién había falsificado aquel papel. Y yo lo entiendo. Es su trabajo. Hasta que hace una semana las tres personas que lo habían falsificado lo reconocieron por fin. Pero aún no podía creerlo. Tenía que verlo para creerlo.

-¿Qué pensó la primera vez? Antes de aquel partido en Ferrol cuando le dijeron que no podía jugar.

-Me sentí fatal porque yo sabía que no había hecho nada malo. Me dolió mucho. En ese primer partido lloraba. No lo entendía. Yo llevo cuatro años aquí, el año pasado ya era sénior, ¿por qué salía esto en ese momento?

-Y el tiempo pasaba...

-Tenía muchísimas ganas de jugar pero llegaba cada partido y tenía que sentarme en el banquillo. Cuando hablaba con mi madre me decía que no llorara tanto por no poder jugar, que iba a acabar enfermando. Pero yo estaba muy mal. La gente que me conoce sabe que estaba muy dolida aunque yo intentaba ser fuerte. Iba a entrenar e intentaba hacerlo bien, pero la cabeza no me iba.

-Su madre también tuvo que pasarlo muy mal...

-Sí. Estaba muy preocupada. Ella también iba a hablar con el señor de los papeles pero él le decía que el asunto era muy grave. Que era una falsificación.

-Supongo que tendrá muchas ganas de que llegue ya el partido del sábado.

-Imagínate, después de dos meses sin jugar por fin voy a poder hacerlo.

«Cuando Nana me contó que ya todo estaba arreglado me puse a saltar

en la cocina»