Marisa Arijón, residente en Coiro, asegura que llegó a ofrecer al denunciante 15.000 euros y un camino opcional
09 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Se estrecha el cerco sobre Marisa Arijón y su familia. La casa de Coiro (Sada) en la que vive se ha hecho tristemente famosa en los últimos años por la sentencia de derribo que pesa sobre ella. No ha sido la Administración la que ha querido poner orden con la eliminación de este inmueble, sino la denuncia de un vecino que exige la recuperación de un viejo camino de paso. En la última Nochevieja, Marisa comió las uvas en su domicilio deseando resistir un año más entre las paredes de su casa, coronada por un cartel en el que agradece el apoyo de muchas personas en su angustiosa causa. Pero hace solo unos días ha recibido la notificación del embargo con el que se hará frente al pago de las obras del derribo. Concretamente, la notificación pone por escrito lo que ya le habían comunicado de palabra, el embargo de un piso que este matrimonio tiene en la calle de Emilia Pardo Bazán de A Coruña. Dicha casa servirá como garantía para cubrir los gastos del derribo de la vivienda de Coiro, en total unos 18.000 euros. Marisa asegura que lo ha intentado todo con el denunciante, lo último, asegura ella, 15.000 euros para zanjar el tema además de un paso opcional entre su finca y la de otro residente.
Desde el 2006
«Pero parece que su meta solo es tirar mi casa, nada más», razona Marisa Arijón, resignada ante la cercanía de ese día en que las excavadoras entren en su parcela. «Así llevamos desde el año 2006, sigo sin entender por qué nadie nos habló de ese camino cuando estábamos construyendo la casa, se podría haber evitado mucho daño, muchas peleas y muchas noches en vela», señala Marisa.