El municipio luso del mismo nombre y el gallego estudian hermanarse
27 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Oleiros es un municipio con muchos motivos para una visita. Entre sus hermosos parajes naturales destaca la cascada de la Fraga da Auga Alta, y también merecen la pena los meandros del río Zêzere, así como la garganta que forma ese cauce a su paso por el territorio.
Tiene tres hermosas playas fluviales para el verano y nieve en invierno que cambia el paisaje. El mirador de Mosqueiro y la aldea del Xisto de Álvaro son otros de los lugares para no perderse. Lástima que no tenga mar. El Oleiros de Portugal, claro, que no el municipio limítrofe con A Coruña.
Salir de Oleiros y llegar a Oleiros lleva aproximadamente cinco horas y cuarto, con 30 euros de peajes de por medio y 505 kilómetros de ruta. No está mal para volver al mismo sitio.
Ese camino hizo en abril del año 2010 Ángel García Seoane, el alcalde oleirense -de A Coruña- para conocer el municipio del mismo nombre que el suyo en el vecino país.
La comitiva española fue recibida entonces con honores por el equipo de gobierno local, con José Santos Marques al frente. Hubo acto protocolario en el salón noble del Ayuntamiento luso y una visita por los lugares más relevantes del municipio, que recorrieron durante la tarde tras una comida en común.
La visita duró dos días. «La comitiva española dio a conocer el Oleiros de Galicia y quedó sorprendida por el patrimonio del Oleiros portugués, sus potencialidades y la posibilidad de interesantes colaboraciones, a distintos niveles, entre los dos pueblos», informan desde el consistorio luso.
Entonces se «establecieron relaciones en el sentido de un potencial hermanamiento», indican desde Portugal, desde donde explican que estaba pendiente que el regidor Santos Marques devolviera la visita, cosa que piensa hacer en breve, seguramente durante este año, para devolver la cortesía y para seguir con los contactos para ese hermanamiento entre pueblos gemelos.
Lo son al menos de nombre, porque sobre el mapa hay bastantes diferencias, empezando por el origen del nombre, que en el caso portugués nada tiene que ver con la actividad artesanal. El topónimo procede de «Olhos de áuga» por la abundancia de fuentes y acuíferos en el municipio.
Tampoco la geografía tiene mucho que ver. En el caso luso, el lugar está en el distrito de Castelo Branco, una zona de interior muy lejos de la costa. Las superficies también son poco parejas. Para empezar, el ayuntamiento portugués es bastante más grande que el gallego. Tiene una superficie de 465 kilómetros cuadrados. Eso sí, tienen bastante menos población, con solo 6.677 habitantes frente a los casi 35.000 del caso español.
Pequeños detalles que no deben eclipsar el hecho de que son los únicos ayuntamientos con ese nombre en la Península -hay otra media docena de lugares portugueses con el mismo topónimo, pero no son municipios- y que ambos tienen también especial interés en potenciar su turismo.
Los atractivos del caso español ya se conocen, los del luso vale la pena acercarse a ellos. Además del paisaje también tienen una interesante gastronomía. Su cabrito al horno es famoso. Eso sí, se hace con piel.