El Concello de Oleiros exige a la Xunta que repare los daños del paso elevado
22 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La pasarela situada entre el INEF y el estadio, en Bastiagueiro (Oleiros), se encuentra en muy mal estado de conservación. Los años y la intemperie han pasado factura a una estructura que carece, desde hace años, de un mantenimiento adecuado.
Aunque las manchas de óxido se pueden ver en otros pasos elevados del municipio, en todos ellos el firme y el pasamanos cumplen su función, salvo en el caso de la plataforma frente al INEF, la única, apuntan desde el consistorio, que no es de titularidad municipal. Ese paso depende de la Xunta, indican desde el gobierno local, y a ella le exigen que tome medidas porque su estado empieza a suponer un serio riesgo para los peatones que la cruzan.
Además de las pintadas que desde hace años afean la estructura, esta se encuentra en mal estado, con la pintura azul original corroída en algunos puntos, en los que el metal queda al aire cubierto de óxido. Así se pueden ver los postes que flanquean una de las entradas, con los que puede hacerse daño quien tenga la necesidad de apoyarse en ellos.
El paso fue instalado allí hace más de 15 años para facilitar el tránsito sobre la carretera que une A Coruña con Santa Cruz, que soporta una gran densidad de tráfico. Desde entonces, que se sepa, las inversiones para conservarlo en buen estado han sido escasas.
Los vecinos lamentan el estado en el que se encuentra. Solo en el aspecto estético la estructura, metálica y con el suelo de hormigón, es manifiestamente mejorable.
Además, en el acceso situado en la parte del INEF se puede acceder a ella desde la acera, pero en el otro lado el firme es de tierra.
En menos de un kilómetro hay tres pasos elevados sobre la carretera en la zona de Bastiagueiro. Los otros dos, aunque con síntomas de desgaste, están en mucho mejor estado que el del INEF.
Por otra parte, ayer comenzaron, en Santa Cruz, las obras de urbanización de la plaza que llevará por nombre el de la exalcaldesa oleirense Esther Pita, y que costarán 270.000 euros.