Al acuerdo alcanzado entre el astillero y el Banco Santander solo le falta la firma, que se plasmará la próxima semana
18 ene 2013 . Actualizado a las 06:00 h.El 28 de enero. Es la fecha largamente esperada por la plantilla de Vulcano. De cumplirse las previsiones, ese día viajará a Sevilla un pequeño grupo de trabajadores de la factoría de Teis para comprobar el estado en el que se encuentran las instalaciones de Astilleros de Sevilla -grúas, herramientas, bloques...- y hacer inventario del material necesario para rematar la construcción del ferri que quedó apenas esbozado cuando la factoría hispalense echó el cierre hace un año. Será la avanzadilla, a la que seguirá al menos otra veintena de operarios en la primera semana de febrero.
Al principio de acuerdo alcanzado entre Vulcano y el Banco Santander -propietario del buque como principal acreedor- solo le falta la rúbrica, que está previsto que se produzca la próxima semana. Según fuentes cercanas a la negociación «está todo cerrado, ni siquiera quedan flecos. El documento está hecho, solo falta el trámite de la firma».
El contrato permitirá al astillero vigués recuperar la actividad después de quince meses de parada y de haber superado hace once el concurso de acreedores . El último buque, el sísmico 533 para la naviera noruega Rieber, lo entregaron en octubre del 2011.
Actividad
Dicha actividad está garantizada para un mínimo de cuatro meses -es lo que se prevé que llevará ponerlo a flote, es decir, botarlo- y un máximo de año y medio. De momento, el acuerdo solo incluye la botadura. Y es que para realizar el armamento -habilitación interior- habrá que conseguir armador, figura que a día de hoy no tiene, ya que la naviera finlandesa Viking Line, que realizó el encargo en el 2007 terminó renunciando a la operación.
En los primeros cuatro meses habrá trabajo en Sevilla para un máximo de 80 personas. Aunque la plantilla de Vulcano la integran 110, hasta la capital andaluza no se desplazarán más de una treintena. El resto serán trabajadores de empresas auxiliares.
Una vez que el buque esté a flote y disponga de armador, se remolcará hasta Vigo para armarlo. Esta operación es la que más mano de obra necesita, máxime si el proyecto de ferri termina por reconvertirse en un pequeño crucero. En este caso habría trabajo para al menos 350 personas entre 15 y 18 meses.