El alcalde de las 500 ideas

Olimpio Pelayo Arca Camba
o. p. arca LALÍN / LA VOZ

FIRMAS

Crespo ?siempre mediático? con Caride en 2007, en la inauguración de un tramo de la ronda urbana.
Crespo ?siempre mediático? con Caride en 2007, en la inauguración de un tramo de la ronda urbana. m. m.< / span>

Crespo presentó en sus dos décadas de regidor decenas de ambiciosos proyectos, logrando materializar varios de ellos de notable complejidad

13 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

En diciembre del 2000, una década después de tomar posesión como alcalde de Lalín con 30 años, José Crespo declaraba a La Voz: «O día que non teña 500 ideas, dimito como alcalde». Y es que si algo no se puede negar al regidor lalinense es capacidad de propuestas, eso sí, con distinta fortuna. La última de ellas, la posibilidad de convertir en playa fluvial urbana el lago del Pontiñas próximo al auditorio, ha encontrado ?más allá del debate político? una importante contestación social en Lalín.

En un volumen de iniciativas como el que acumula Crespo en sus cerca de 22 años al frente de la alcaldía ?se cumplirán el próximo 3 de febrero?, es esperable que estas se dividan entre aplauso y crítica. Todas tienen en común la ambición en los planteamientos, por lo que la realización de muchas de ellas pese a las dificultades previas es meritoria. Son infraestructuras que han sentado las bases para el Lalín del siglo XXI, alrededor de una piedra angular de la que Crespo Iglesias siempre se ha sentido legítimamente orgulloso: el Plan Xeral aprobado en febrero de 1999, con una oposición municipal que supo poner a Lalín por encima de debates partidarios, lo que se tradujo en el apoyo al PXOM del PSOE y la abstención del BNG.

A partir de ese momento, comenzaron cambios que transformaron la fachada urbana de Lalín. Las brañas de O Regueiriño en pocos años acogieron juzgado, nuevo consistorio y modernos edificios. Calles ciegas como Rosalía de Castro, encontraron continuidad en nuevas rúas. Y, sobre todo, un proyecto de la complejidad de desarrollar una ronda urbana de más de cinco kilómetros, de Alto de Vales a As Queimadas, se pudo abrir al tráfico en nueve años sin más contestación social que varias reclamaciones judiciales por la tasación de fincas expropiadas.

El pazo de Liñares

La visión de Crespo, más allá de cortoplacismos, también se refleja en la adquisición de un pazo de Liñares en estado ruinoso: diez años después de aquella compra municipal, el histórico inmueble luce su esplendor de antaño y está a punto de concluir una millonaria rehabilitación, para la que supo buscar financiación externa.

El propio paseo del Pontiñas ?cuya posible playa fluvial genera la actual contraversia? impulsado por Xosé Cuíña es otra evidencia de los años en los que en Lalín se hacían realidad proyectos que parecían quimeras.