Lamora trabaja en Acciona, al frente de obras como la tercera ronda
31 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Carlos Lamora es un ingeniero de Caminos con una importante reputación. Ganó el Premio Puente de Alcántara, el Goya de su gremio, con la construcción de uno de los tramos más complejos de la A-6, el de Pedrafita, que unía por fin mediante autovía Galicia con el resto de la Península. También dirigió la ejecución de la remodelación de la plaza de Lugo o la construcción de la Casa del Agua. Ahora, en su mesa de trabajo se agolpan los planos de las principales obras en marcha de la ciudad, como la resolución del nudo de Lonzas y el último tramo pendiente de la tercera ronda o el desarrollo de la urbanización del Ofimático. Fuera de su jornada laboral ordinaria, aún saca tiempo para volcarse en uno de los proyectos deportivos que son referencia en la ciudad, el Básquet Coruña, que milita en la LEB Oro, la segunda división del baloncesto español, pero que tiene su principal valor en los casi quinientos niños que participan en sus escuelas de formación. Uno de ellos es su propio hijo Carlos. «Hace un año y medio, Julio Flores, alma máter del club, tuvo que abandonar sus responsabilidades para integrarse en la gestión del Ayuntamiento. Él y un grupo de colaboradores me pidieron que diera un paso al frente y no pude negarme. La marea naranja es un orgullo para la ciudad que quiere seguir creciendo», afirma.
-¿Qué obra le hubiera gustado hacer como coruñés?
-Yo, que nací en Cuatro Caminos, me quedaría con la Torre, un prodigio de ingeniería que sigue en pie dos mil años después. Pocas obras civiles pueden presumir de lo mismo. Incluso aquellas que se han hecho con los sistemas de trabajo más modernos y la tecnología más avanzada.
-¿A Coruña es una ciudad que siempre está en obras?
-El trabajo en infraestructuras es imprescindible. Son los hilos sobre los que se teje el desarrollo colectivo. Ahí es donde están los secretos del éxito de cualquier ciudad. Lo importante es saber qué se quiere hacer, planificarlo bien y desarrollarlo con criterio y eficacia.
-¿Y eso ocurre?
-Las empresas están preparadas para afrontar cualquier tipo de desafío que se plantee. Ahí está el eurotúnel, por ejemplo. El capital humano es el principal valor de las empresas. También en las del hormigón. Adaptarse a los nuevos tiempos es una de las claves para estar siempre en condiciones de poder competir. Hay que saber renovarse para mantenerse en primera línea. En la construcción, a la que muchos culpan de la crisis, hubo una época en la que cualquiera con un poco de osadía parecía cualificado para desarrollar cualquier proyecto. Daba igual tener estudios o no, conocer el negocio o no. Bastaba con un poco de suerte. Las consecuencias de esa falta de preparación se pagaron con la destrucción de miles de empleos y muchas empresas en quiebra o pasándolo muy mal porque hubo una época en la que cualquiera se creía ingeniero.
-Pero ahora está el mercado absolutamente paralizado.
-La falta de recursos de las instituciones ha restringido el crédito. Ahora es necesario optimizar al máximo cada céntimo y ahí es donde tenemos que demostrar nuestra cualificación y conocimiento los profesionales.
Carlos Lamora INGENIERO de caminos Y PRESIDENTE DEL BÁSQUET CORUÑA