Preferentemente, sin Monopoly

Begoña Rodríguez Sotelino
B. R. SOTELINO VIGO / LA VOZ

FIRMAS

M. Moralejo

Afectados por las preferentes pasaron la Navidad en los Concellos de Gondomar y O Rosal y en un cajero de Cangas

26 dic 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Las protestas de los afectados por las participaciones preferentes de Novagalicia Banco no entienden de fechas señaladas en rojo en el calendario. Y eso que últimamente, de números rojos saben bastante. Y precisamente por eso, no están dispuestos a abandonar la causa ni a volver a casa por Navidad. Así, los clientes de la caja gallega de Gondomar que después de tres semanas dejaron el encierro en un cajero para trasladarlo al Ayuntamiento el pasado viernes, pasaron la Nochebuena y la Navidad en el vestíbulo del consistorio, que es donde decidieron acampar ya que en los despachos no les dejaron y no hay salón de plenos. Rocío Cambra fue una de ellas y cuenta que fueron quince personas las que compartieron mesa y mantel y un menú compuesto de langostinos y cordero que encargaron en el restaurante Florentiña de Tomiño. «A pesar de la tristeza que te da, porque todos hemos sacrificado este tiempo sin estar con nuestras familias, a la vez no queríamos amargarnos más que lo justo, así que decidimos pasarlo lo mejor posible dentro de nuestras circunstancias». Rocío, que dejó a sus dos hijas con los abuelos, añade que se emocionaron con las muestras de solidaridad que recibieron. «Tras la cena de Nochebuena y la comida de Navidad se acercó mucha gente por aquí para traernos dulces y para expresarnos su apoyo. No fueron pocos los que salieron llorando», afirma. Para pasar el tiempo tienen un aparato donde poner música y naipes, aunque al final no jugaron, ni a las cartas, ni al Monopoly, célebre juego de inversiones de capital cuya sola mención provoca sarpullidos entre los que han perdido su dinero. «Pasamos el tiempo charlando y contando anécdotas», dicen.

Los encerrados en el Concello de O Rosal salieron anteayer por la mañana para encontrarse con Rajoy en su visita a la Brilat, en Pontevedra, «Esperamos hora y media en la puerta principal pero se fue por la de atrás sin recibirnos», cuenta Míriam Rodríguez. En el Ayuntamiento rosaleiro los 200 afectados de todo el Baixo Miño hicieron turnos y al final solo se quedó a cenar una familia que reunió a quince miembros. Y en Cangas, al seguir el encierro en un cajero, hicieron turnos de dos horas para poder comer y cenar en sus casas y con los suyos. Aunque cada uno festejó la Navidad a su manera, en lo que todos coinciden es en que no piensan abandonar: «No vamos a dejarlo hasta conseguir una solución política a esta estafa masiva», afirma Míriam.