Catálogo de vides que ahora se recuperan

La Voz

FIRMAS

La catalogación que realiza Casares fue anterior a la filoxera, plaga que propició la replantación de los viñedos con cepas más productivas y resistentes a las enfermedades, pero con fruto de menor calidad (catalán, alicante, palomino). El científico monfortino recopila las variedades gallegas hoy recuperadas en mayor o menor medida, desde albariño, godello y treixadura a los diferentes caíños o el espadeiro, en las tintas. También aparecen otras de cultivo ya entonces minoritario, como el náparo o el pica polo, incluidas en la catalogación recientemente publicada por la Xunta. Sorprende, por cierto, que en ella se cite a un estudioso posterior, el santanderino García de los Salmones, para acreditar su presencia en Galicia.

Hay otros datos reveladores en las Observaciones de Casares. Llama la atención poderosamente la importancia de la variedad albarello, que se diferencia del brancellao, en la línea de las últimas comprobaciones efectuadas en la Misión Biológica de Galicia. «Este vidueño -apunta el autor- es el más abundante en Galicia, y el que puebla casi todas las viñas del Rivero, Amandi, Lemos, Quiroga, Valdeorras y valle de Monterrei». Aunque no produce mucho, destaca que su vino «bien maduro es fuerte y de aguante».

Casares constata también el cultivo de otra uva que estuvo a punto de desaparecer, el merenzao, al que se refiere con el nombre de carnaz, por el que se conoce aún en la ribera del Cabe. No es otro que el trousseau, originario de la región francesa del Jura y conocido en Portugal como bastardo.