Arousa Norte, unión con criterio

Alicia Fernández LA SEMANA DE...

FIRMAS

Desde este mirador he defendido el proyecto de la mancomunidad en muchas ocasiones; con mayor brío a raíz de la crisis económica por la que atraviesa nuestro país en los últimos años. Creo que este ente supramunicipal es el instrumento adecuado para lograr una mayor efectividad -a menor coste- en los servicios, para optimizar la promoción y para diseñar el futuro de nuestra comarca. Pero tampoco he sido ajeno a la crítica, siempre entendida como contraposición de puntos de vista, en especial hacia lo que considero falta de mayor implicación por parte de los concellos que la componen y más ambición en el ámbito o dimensión de sus objetivos. De ahí el hacer hincapié en la escasa enjundia, o calidad, de ciertas acciones que parecían más destinadas a cubrir el expediente, o subvención de turno, que a incidir en la realidad de la comarca.

Por eso me alegró conocer esta semana que los ayuntamientos que componen Arousa Norte incrementarán, en la difícil coyuntura actual, su aportación anual. Satisfacción que deriva más de lo cualitativo que de lo cuantitativo: 10.000 euros a mayores no es mucho pero representa un mayor compromiso con la entidad.

Dicho lo cual insisto en que, salvadas las imprescindibles y acuciantes necesidades presupuestarias, hay que profundizar más en el proyecto o no tendrá viabilidad. Apenas se ha avanzado en la comarcalización de servicios, se utiliza poco el ente como elemento de presión conjunta y menos como foro de análisis y discusión de las grandes infraestructuras necesarias para nuestro desarrollo.

Hay que crear equipos de trabajo sectoriales que aporten ideas para confeccionar un plan estratégico comarcal y después buscar los recursos necesarios (humanos y económicos) para ejecutarlo. Todo ello con la transparencia que hoy demandan los ciudadanos. Interactuando con ellos, no en paralelo; de forma que sientan suyo el proyecto.

Cambiando de asunto, certificar que el ministro Gallardón nos ha salido rana, casi sapo. Ha batido el récord al convertirse en el peor titular de Justicia -y no era nada fácil- con tan solo un año en el cargo. También ha logrado el dudoso éxito de reunir, por primera vez en la historia, a todas las asociaciones de jueces, abogados, fiscales, personal administrativo y usuarios en contra de sus reformas. Pero a pesar de la nefasta reforma lo más sangrante son sus declaraciones prepotentes, faltas de sensibilidad y que rayan en el cinismo más humillante. El padre de la política del endeudamiento salvaje en las comunidades autónomas -con maquillaje neoliberal- se nos presenta ahora como un sacrosanto varón de tijera en ristre, ultraconservador y con tufillo a chulapa madrileño.

Si Rajoy le consiente a él y al inefable Wert tales despropósitos para distraernos -como los toros y el fútbol en la España cañí- hay que decir que lo bordan. Pero si no es así que tenga cuidado, porque puede resultarle más fácil sobrevivir a la crisis económica que a estas dos tormentas tropicales convertidas en huracanes.