Después de casi medio siglo, desde su fundación en 1964, el Cisne se ha convertido en todo un emblema de Pontevedra. El club, que en sus primeros años contó con secciones de atletismo, baloncesto, voleibol y piragüismo, ha centrado sus esfuerzos desde los años 70 en formar a varias generaciones de jugadores de balonmano. Y hoy siguen haciéndolo con la ilusión del primer día.
El equipo infantil del club pontevedrés es un buen ejemplo de esta labor. El lalinense Martín Iglesias, que se incorporó a las filas del Cisne de Primera Nacional de categoría absoluta el pasado verano, ejerce también como entrenador de los chicos de esta categoría. Una dedicación doble, pero que también le aporta una mayor satisfacción, al transmitirle toda su experiencia a las futuras figuras del balonmano.
Uno de los principales retos de Martín, que entrena tres días a la semana a más de una veintena de jóvenes con edades comprendidas entre los 12 y los 13 años, es adaptar el trabajo a un grupo que cuenta con chicos que llevan 5 años compitiendo y otros que empiezan esta temporada. «Los entrenamientos van orientados a igualar los conocimientos -explica-. Mi labor se centra en que cada uno mejore tanto técnica como tácticamente, aunque orientándolos ya hacia la competición», añade.
Martín destaca, además, la importancia de que a final de curso el grupo sea lo más homogéneo posible, por lo que el esfuerzo con los nuevos debe ser todavía mayor. «Con ellos empezamos por lo más básico, para introducirlos en la dinámica del grupo», afirma. Y es que, como él mismo apunta, esta categoría «es el inicio de lo que es el balonmano en categoría sénior».
Pese a todo, Martín no pierde de vista que, a estas edades, lo importante es «fomentar el balonmano. Se trata de captar cantidad, y luego llegará la calidad», explica. Por ello, el trabajo físico ocupa un segundo plano.
Una cantera inagotable
Martín cuenta con un ayudante de lujo. El presidente del club durante las dos últimas décadas, Santi Picallo, se encarga del trabajo específico con los porteros al menos un día a la semana. Y lo hace con la satisfacción de ver como la base crece año tras año. «Solo en categorías inferiores, desde prebenjamines a juveniles, tenemos algo más de 100 chavales», celebra.
Respecto al potencial del equipo infantil, no oculta su predilección por este grupo. «Quizá nos falta algo de altura, pero juegan muy, muy bien -afirma-. Además, tenemos dos chavales en la selección gallega, lo que da muestra del buen nivel del equipo, que va a dar mucho que hablar», avisa. Pero el mayor premio es, un año más, saber que están formando a una nueva generación de deportistas.
El club cumplirá en el 2014 medio siglo de historia, desde su fundación en 1964.