Soldón se queda a una hora de los bomberos

Carlos Cortés
carlos cortés MONFORTE / LA VOZ

FIRMAS

ROI FERNANDEZ

Los empleados locales de emergencias, al paro en plena ola de incendios

22 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El martes por la noche les tocó subir a Cruz de Outeiro para apagar un incendio en un cobertizo. A la vuelta se fueron al paro. Ese día terminaban los contratos de seis meses que pagó este año la Xunta a los trabajadores del grupo municipal de intervención rápida (Grumir) de Quiroga. No hay buenas perspectivas para el 2013. Es posible que este año fuera el último que estos servicios de emergencias municipales reciben subvención. En Quiroga, su cierre llega en plena oleada de incendios provocados en la aldea de Soldón da Seara, en una de las zonas más inaccesibles del municipio. Sin este servicio, este pueblo se queda a una hora de camino de los bomberos más cercanos, los del parque de Monforte.

El Grumir de Quiroga dispone de un camión cisterna y su personal está equipado con cascos y equipos ignífugos, y tiene preparación específica para acometer incendios urbanos. No son exactamente bomberos, pero suponen una ayuda muy eficaz para atajar el fuego antes de que se descontrole. Soldón está a 55 kilómetros de Monforte, cerca de la mitad de ellos por una carretera de montaña que no permite ninguna alegría al volante, y no solo si hay nieve o hielo.

Derrapar hasta con las hojas

Los bomberos de Monforte comprobaron en su desplazamiento del lunes a Cruz de Outeiro -en la misma carretera que Soldón pero unos pocos kilómetros antes- que en algunos tramos tenían que reducir la velocidad para no derrapar con las hojas que llenan la calzada en esta época del año. Depende del estado de la carretera, pero los bomberos de Monforte vienen tardando aproximadamente una hora en llegar a Soldón. Demasiado para evitar que un fuego potente destruya un alpendre o una casa.

El alcalde de Quiroga, Julio Álvarez, recuerda que no es la primera vez que se cuestiona la continuidad de los Grumir en toda Galicia y que hasta ahora la Xunta siempre ha vuelto a renovar las subvenciones al año siguiente. «Claro que a situación económica agora invita a temer que esta vez poida ser a definitiva», admite. En el 2012, estos servicios ya sufrieron un recorte considerable, porque los contratos dejaron de ser de nueve meses y pasaron a ser de seis.

Ahora, voluntarios

El Ayuntamiento de Quiroga tiene un empleado municipal asignado al camión contraincendios. Y la mayoría de los doce grumires forman parte de la agrupación local de Protección Civil. Pero en caso de emergencia, se movilizarían solo los que en ese momento puedan acudir. No hay garantías de nada. De hecho, el Ayuntamiento ya ha informado a los responsables del 112 de que el servicio no está operativo.

Una yegua y una cabra

El incendio que se produjo el martes por la noche en Cruz de Outeiro provocó importantes destrozos en un cobertizo en el que se encontraban una yegua y una cabra. Los dos animales murieron. Cuando llegaron los bomberos de Monforte, el Grumir ya había controlado el fuego. Los bomberos acabaron de apagarlo, en una labor que se prolongó casi dos horas, porque en el alpendre había leña y gran cantidad de hierba almacenada y en estos casos es fácil que quede fuego oculto que puede rebrotar. Gran parte del tejado del cobertizo se vino abajo. Las paredes de ladrillo y bloques aguantaron. Todo apunta a que el fuego empezó de forma fortuita.