1 La enorme pieza se convirtió ayer en la estrella de una panadería de barrio de la calle del General Sanjurjo 139. Un negocio familiar que todavía no tiene nombre y que regentan Conchi Iglesias y su hija Ana Guntiñas. Le pidieron a su proveedor habitual, Forniños, un horno situado en Ponteceso, que elaborasen este bollo gigante que servirá para decorar el establecimiento, porque, como se pueden imaginar, no hay ninguna familia, por muy numerosa y comilona que sea, que pueda dar cuenta de semejante bollo a golpe de miércoles. «Xa fixemos unha chapata de máis de dous metros e 25 quilos, para a Festa das Fabas», recuerda Antón Velo, que ayer hizo entrega del encargo a las sonrientes encargadas del despacho de pan.
Lechazo asado
2 Las personas que vienen a nuestra ciudad, además de los mariscos y pescados, también alaban nuestras patatas y el pan. Seguro que a los responsables del restaurante Los Rastrojos de Aranda de Duero les encantaría poder disponer a diario de bollos como el de las panaderas de General Sanjurjo. Pero lo que ellos tienen, y ahí no podemos competir, es un cordero de primera. Hasta el sábado Mateo García Val y Juan José Domingo, del citado restaurante burgalés, presentan en El Corte Inglés las Primeras Jornadas Gastronómicas del Lechazo Asado. «El centro comercial de A Coruña ha sido uno de los 13 elegidos de toda España para poner en marcha estas jornadas», destacan. El menú es de lo más apetecible y contundente: morcilla de Burgos y pimientos asados, el lechazo, ensalada de la Ribera y, de postre, hojaldre con crema y torta de la Ribera. Para beber recomiendan vino tinta crianza Matarromera de la Ribera del Duero. Suena bien y seguro que sabe mejor.
Taller de relojes
3 A pesar de la crisis, se siguen abriendo negocios. El lunes pasé por la hostelera calle de Rubine y me llamó la atención un nuevo establecimiento. No se trata de una cervecería ni de un restaurante, sino de un taller de relojería en el que algunos de los operarios trabajan delante de la cristalera principal del bajo. «La empresa tiene quince años, pero antes estábamos en dos pisos en las calles de Santa Catalina y del Orzán, y ahora nos trasladamos aquí, a pie de calle», destaca Carlos Sánchez González-Dans, de familia de joyeros. Otro aspecto curioso es que ServiWatchSuiza, que es el nombre del negocio, es un taller de referencia a nivel nacional. «Hay mucho trabajo porque la gente quiere arreglarlos y no hay muchos sitios donde hacerlo. Todos los días nos llegan relojes de Mallorca, Canarias o Valencia porque trabajamos con grandes marcas y grupos relojeros. De relojería, somos el taller más grande de España y contamos con lo más puntero en tecnología», apunta el propietario. Como por esta calle pasan cantidad de estudiantes me cuenta que a los chavales les llama la atención y dicen que es «un laboratorio».