La calidad de los recursos primarios son aval de futuro para A Mariña. El caolín que se extrae de las minas que Explotaciones Cerámicas Españolas S.A. (Ecesa) tiene repartidas por la comarca es un material muy apreciado en Noruega, donde la papelera Norske Skog, con sede en Halden y presente también otros continentes, lo usa como uno de los ingredientes en la fabricación de papel de gran calidad. El producto final se emplea en catálogos y publicaciones de referencia; también suministró a Ikea, muy exigente con sus proveedores, a los que les obliga a cumplir el código de conducta IWAY.
En torno al 95 % de la producción de Ecesa se dedica a la exportación. Y uno de los principales clientes es Norske. Desde el puerto de Burela salen con cierta regularidad los pedidos hacia Noruega, donde la papelera usa el caolín como soporte inorgánico para fabricar papel, según confirmaron desde la planta de producción mariñana, a la que también se le abre una nueva esperanza al futuro.
Los aproximadamente cuarenta trabajadores de esta factoría confían en recibir en los próximos días más información sobre el auto del Juzgado de lo Mercantil que ordena la venta de la empresa al grupo Área de Inversiones Siglo XXI, que aceptó la propuesta de liquidación del administrador concursal. La información se conoce a cuentagotas y la que manejan los sindicatos es que el grupo inversor cuenta con participación de capital vasco (cadenas de supermercados) y también gallego.
Todavía no ha trascendido la fecha en la que serán transferidos los centros de trabajo (dos factorías en Guadalajara, otra en Burela y una oficina en Madrid), así como las minas, los montes, los derechos de explotación, las obligaciones... Ni siquiera está definido si se mantendrá el nombre comercial de Ecesa.
Con prudencia y cautela, y confiando en que a medio plazo se produzcan inversiones que permitan modernizar la planta, desde UGT hacen una valoración positiva de la operación y aseguran que la nueva compradora se ha comprometido a respetar un plan de gestión que permitirá mantener la plantilla, incluso a aumentar en unos quince operarios más.
Y todo -explican- bajo la tutela del administrador concursal. Los representantes sindicales encaran el futuro con esperanza. Recuerdan que a pesar de los dos expedientes de regulación de empleo y de otras vicisitudes, los obreros están al día en el cobro de las nóminas y la factoría burelense tiene vendida toda su producción.