«Ahora siento más los besos»

FIRMAS

Gustavo Rivas

Ana, una niña de 13 años enferma de leucemia, cumplió su sueño de volar en helicóptero a los mandos de una de las «abejas» de la DGT desde A Coruña

16 nov 2012 . Actualizado a las 09:18 h.

«Sentirse libre, alejarse de la tierra, ver desde otra óptica». Así interpreta Belén Vázquez el sueño que tenía su hija: volar en helicóptero. Ayer, la pequeña Ana Linares (13 años, asturiana y enferma de leucemia linfoide aguda) pudo cumplirlo. Llegó al aeropuerto de Alvedro con sus padres, con su hermano Tomás y con la que todos ellos llaman «hada madrina», una voluntaria de la Fundación Pequeño Deseo, artífice de la historia. «Para mí ha sido una sorpresa, no sabía nada», reconocía la niña antes de despegar en una abeja, nombre que reciben, en lenguaje aeronáutico, los helicópteros de la Dirección General de Tráfico, la otra parte clave en este sueño.

Con nervios, «pero contenta», y teniendo cerca, físicamente, una varita mágica, la propia Ana explicó que desde pequeña le gusta viajar. Lo había hecho en avión, pero el helicóptero le parecía «emocionante» y «original». Convirtió el deseo de vivir esa experiencia en sueño y lo guardó. Tanto que ni siquiera su madre lo conocía y tuvo que ser la hada madrina la que llegase hasta él: «Visito a los niños en el hospital, mantengo una pequeña entrevista con ellos. Me cuentan, y empieza a cuajar el deseo. Cada uno es único, especial», confesó la voluntaria.

«¡Ven a verlo, Ana!», le gritó al pie del aparato el piloto y jefe de la patrulla de helicópteros de A Coruña, Bernardo Cortijo. «Es uno de los vuelos más especiales en 23 años», admitió él. Y la niña se subió, con la gorra y la mascota de peluche (una abeja) que momentos antes le habían regalado. Fueron treinta minutos de sueño. Vieron A Coruña, Sada, Arteixo... Ana quería observar el mar. «No lo sé muy bien, pero veré todo más pequeñito», decía, tímida, antes de salir. «Creo que lo hará muy bien», afirmó mirando al piloto después de que este bromease: «Llevamos dos motores: si nos falla uno, hay otro. Y si nos falla el segundo...». Volaron.

A Ana, explicó su madre, le detectaron en mayo la leucemia que padece: «El pronóstico es bueno. Es una enfermedad en la que hay mucha investigación y tenemos todas las esperanzas. Estamos felices y agradecidos, porque esto es darle un momento de alegría». ¿Por qué A Coruña? «A la hada madrina le dijeron que era un sitio estupendo para hacer esto, y encima nos ha tocado un día maravilloso», explicó Belén, mientras sus hijos y su marido volaban ya en helicóptero. El jefe provincial de Tráfico, Pedro Pastor, señaló la «satisfacción» de la DGT al poder darle una alegría «a una niña que pasa por una situación difícil».

«Ha sido único e irrepetible»

Ana es una pequeña optimista, positiva. «Cuando se le cayó el pelo, nos dijo: "Ahora siento más los besos en la cabeza"», confesó la madre. Incluso se descubrió un lunar. La niña regresó de su vuelo por una puerta opuesta -«¡como los famosos!»- adonde la esperaban los periodistas. «Ha sido único e irrepetible», confesó. Recibió el título de piloto honorífico de la DGT, algo excepcional. ¿Tiene más sueños?. «Bueno, quizás conocer a Iker Casillas, pero eso...». Ana ríe.

EN la terminal de Alvedro UN jueves DE 11.30 a 13.30 horas