La entrega de la «Cristóbal Colón» cerró el relevo de la clase «Baleares»
28 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El martes la Armada cerró en Ferrol, con la puesta a disposición por parte de Navantia de la F-105, un plan histórico para la renovación de las fragatas locales. Ese día subía a bordo de la Cristóbal Colón la dotación de la unidad más moderna de la Marina. Fue el último capítulo de una larga historia.
El anterior se escribió el 30 de junio del 2009, cuando los tripulantes de la emblemática Asturias descendían por la escalerilla de ese barco y ponían fin a la mítica clase Baleares. Esa ceremonia de baja estuvo precedida en el tiempo por la de la propia Baleares, la Andalucía, la Cataluña y la Extremadura.
En 1999 comenzó el proceso de jubilación de esas unidades al producirse el encargo de la primera F-100 para, progresivamente, ir sustituyendo esos barcos. Ahora ha culminado completamente y Ferrol cuenta con las fragatas más avanzadas y versátiles de la Armada española, punta de lanza también en toda Europa.
Pero el historial de la clase Baleares está ahí para ser superado. Han intervenido en conflictos tan dispares como la contención de la Marcha Verde y los embargos decretados por la Organización de Naciones Unidas contra Irak y los países de la antigua Yugoslavia.
En el caso concreto de la F-74, la Asturias, fue el primer buque español que se integró en una fuerza naval permanente de la OTAN en 1990. Participó en el embargo marítimo sobre Serbia y Montenegro y, en el 2003, hizo labores de escolta en el Estrecho de Gibraltar dentro de la operación Active Endeavour y patrulló el mar Rojo durante la primera Guerra del Golfo. El paso del tiempo fue dejando esas unidades obsoletas. Y las F-100 se revelaron como la respuesta a las nuevas amenazas y escenarios de conflicto que se plantean en la actualidad en cualquier parte del mundo.