Doctores con mucho pelaje

Begoña Rodríguez Sotelino
B. R. SOTELINO VIGO / LA VOZ

FIRMAS

XOAN CARLOS GIL

Dos viguesas coordinan el único centro de Galicia que emplea animales de compañía como terapia para niños y adultos

23 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

«Está demostrado científicamente que solo el hecho de acariciar a un animal nos relaja, distiende la tensión, porque rebaja la frecuencia cardíaca», comenta la psicóloga Laura Pazos, que junto a su socia Olalla Vergara, abrió hace ahora un año en Vigo la empresa Con.tacto, el primer gabinete psicopedagógico que hace terapia con animales, razón por la cual tienen en «nómina» a tres perros, una coneja y una gata, responsables indirectos del bienestar de muchas personas que han optado por probar los beneficios que generan.

Ambas profesionales descubrieron casualmente la terapia asistida con animales mientras estaban de Erasmus en Italia, pero en momentos y ciudades diferentes, una en Bolonia y la otra en Milán. Entonces no se conocían, pero coincidieron en Vigo en un seminario y ahí empezaron a gestar la idea. Tras recibir formación especializada empezaron en el 2009 a poner en práctica sus conocimientos colaborando en centros de día y otros gabinetes que les pasaban casos, hasta que se animaron a independizarse porque es un campo pionero en Galicia. Laura reconoce que aún así es una apuesta fuerte, tanto por la delicada situación actual, como por el tipo de terapia innovadora que llevan a cabo.

Ellas dos conforman el equipo humano básico, «pero dependiendo del colectivo con el que vayamos a trabajar, colaboramos con fisioterapeutas, logopedas, psicomotricistas, etcétera», cuentan y añaden que además, también imparten formación en terapia en Vigo y a veces se desplazan con este motivo a otras ciudades de España.

La labor de Olalla Vergara y Laura Pazos no tendría sentido sin su bestial equipo: tres golden retriever, la coneja y la gata. Los perros son los que se llevan la mayor parte de la carga laboral: «Se usan para todo. No tienen una labor específica porque tiene una funcionalidad muy amplia. Son animales muy socializados, los podemos adiestrar desde pequeños y prepararlos para trabajar con muy diferentes dolencias y colectivos: Alzhéimer, autismo, problemas de conducta, trastornos generalizados del desarrollo...», manifiestan. Cuenta Laura que la perra mayor, Trasto, la adoptaron con 12 años y ya está «un poco jubilada», por eso su misión se centra sobre todo en ancianos en centros de día. Luego están Shiva y Ada, a los que prepararon desde que eran cachorros.

El roedor y el felino de la plantilla no son tan fáciles de adiestrar como los canes. Por eso tienen asignados otros cometidos: «Con Bamba, la coneja, trabajamos sobre todo con niños con hiperactividad y problemas de conducta, y la gata se emplea sobre todo en psicoterapia convencional como marcador que te indica cuando la persona está relajada».

Lubricante emocional

Lo que está claro, aseguran las especialistas, «es que tener un animal cerca, además de ser beneficioso para la salud, sirve de lubricante emocional mejora la comunicación porque es más fácil que se produzca, incluso para iniciar una conversación en un parque, que sería muy improbable mantener en otro caso».

La pionera empresa viguesa desarrolla tanto tratamientos individualizados y privados, «sobre todo con niños, ya que con los animales se consiguen avances más rápidos porque para los pequeños es una motivación extra», y también en asociaciones, residencias y colegios.