Un camino de Vilalba a Burgás que llevó a dos a la perdición

Xosé María Palacios Muruais
Xosé María Palacios VILALBA, LUGO / LA VOZ

FIRMAS

OSCAR CELA

Uno de los dos acusados dice que fueron a comprar droga a la casa donde hubo los asesinatos

21 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Unos doce kilómetros separan Vilalba de Burgás. Ese desplazamiento de la capital chairega a la mencionada parroquia xermadina fue el que realizaron Juan José Calaza Fraga, conocido como El Pibe, y Brais Lozano Osa en las primeras horas de una madrugada de febrero, según consta en la declaración del segundo de ellos.

Tomando como referencia esa declaración, efectuada tras la detención de ambos por su supuesta relación con el asesinato de Víctor Hermida Purriños -de 74 años- y de su hijo varón -Eulogio Hermida Rodríguez-, los dos salieron de Vilalba para «pillar» droga en la casa. Sin embargo, ese viaje acabó en dos muertes precedidas de sendas palizas y en graves lesiones a otra persona -Domitila Rodríguez Souto, esposa y madre de los dos fallecidos- sin que conste que de la casa se hubiese llevado droga.

cercanía

Fácil acceso a la casa. Al barrio de Casasnovas, situado en la parroquia de Burgás, se llega con facilidad desde Vilalba. Un recorrido normal empieza circulando desde la capital chairega por la LU-861 y girando a la izquierda al entrar en esa parroquia. La carretera, asfaltada, conduce a la casa de las víctimas sin tener que tomar más que por otro cruce. Maniobrando de nuevo a la izquierda se llega a la vivienda donde residían las víctimas. El edificio está en una finca situada junto a la carretera.

alternativas

Otras carreteras de acceso. Si se sigue por la carretera que pasa al lado de esa casa, se desemboca en la vía Vilalba-Momán a la altura de la parroquia vilalbesa de Codesido. Si, por ejemplo, se regresa a la capital chairega por ese itinerario, el viaje aumenta unos cuantos kilómetros.

precedentes

Itinerarios ya seguidos. Aunque en la declaración de Brais Lozano no se especifican los itinerarios seguidos de Vilalba a Burgás y de Burgás a Vilalba y aunque este dijo a la jueza que nunca antes había estado allí, El Pibe da a entender que conocía varias formas de llegar. En manifestaciones realizadas a dos agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, cita que un día, sin concretar si fue la víspera del crimen, acudió a la vivienda y que realizó el viaje de regreso por Codesido «para evitar controles». También admite que «en alguna otra ocasión» había acudido a comprar droga. Un testigo contó que la víspera, mientras conducía cerca de la casa donde ocurrieron los hechos, se había cruzado con él.

propósito

Una casa con «bastante droga». El Pibe le contó a Brais Lozano, cuando se juntaron en Vilalba la noche del crimen, que sabía de un sitio «donde había bastante droga» y que «no había ningún riesgo». En ese diálogo, tal como se manifiesta en la declaración, se especifica que «quería pillar». Con ese propósito acabó convenciendo a Brais Lozano para que lo acompañase.

simulación

Extranjeros delatados por el «machado». En la manifestación efectuada por Domitila Rodríguez Souto en el Hospital Lucus Augusti, al que fue trasladada horas después del suceso, afirma que uno de los asaltantes le llegó a decir que eran «de un país fuera de España». Sin embargo, los dos, que decían hablar en castellano entre sí, llegaron a usar «la la palabra ?machado? para referirse al arma que esgrimían y con la cual les agredieron». No obstante, en una declaración realizada en Lugo el 1 de marzo, ocho días después de los hechos, aseguró que los asaltantes le habían hablado en gallego.

UN PLAN FrACASADo

Ni dinero ni droga. En el tiempo que pasaron en la casa, los dos asaltantes pidieron varias veces a Domitila Rodríguez Souto, «de manera insistente», que le diesen el dinero que hubiese en el interior. Ella, tal como consta en esa mencionada declaración, les aseguró «en todo momento» que «carecían de él». Brais Lozano declaró que no se había llevado nada de la casa y que su compañero, al que preguntó por ese mismo asunto, le dijo que tampoco había cogido nada en la vivienda.

forma de actuar

Gran brutalidad. En la declaración de Domitila Rodríguez Souto se cuenta que fue bajada del dormitorio, situado en la primera planta, a la cocina, arrastrándola por las escaleras «como un saco de patatas». Luego fue subida por las escaleras y tirada otra vez. También aclara que fue la misma persona quien la bajó, la subió y la volvió a bajar por las escaleras.

sin botín

Ni dinero ni droga. En la visita a la casa realizada por miembros del Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO) de la Guardia Civil, se explica que «en diversos lugares» se halló dinero, más de 3.000 euros, y varias cantidades de «sustancia posiblemente estupefaciente, hachís». En cambio, en esa visita no se encontró ninguna cantidad «de la otra sustancia estupefaciente» que podía comercializar Eulogio Hermida Rodríguez. Sí se encontró la caja «de lata» que servía -así lo señala el informe de la ECIO apoyándose en manifestaciones recogidas- para que él guardase esa mercancía.