El análisis genético de los fósiles de O Courel y Os Ancares está en la fase final
20 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El instituto geológico universitario Isidro Parga Pondal espera tener acabado a finales de año el proceso de secuenciación del ADN de varios fósiles humanos y de osos encontrados en diversas cuevas de las sierras de O Courel y Os Ancares. No obstante, el resultado de estos análisis genéticos tardará algún tiempo más en saberse, ya que después de terminar el proceso de secuenciación será necesario interpretar los datos con el apoyo de programas informáticos especializados. «Las conclusiones del estudio se darán a conocer seguramente en los primeros meses del 2013, pero aún no se puede decir cuándo», señala la genetista Gloria González, que se encarga de este proyecto.
Los análisis se están realizando, por una parte, con los restos humanos más antiguos hallados hasta ahora en Galicia, descubiertos a principios del 2010 en una sima de O Courel. La datación con carbono 14 les asignó en su día una antigüedad de 9.000 años, lo que los sitúa en el Mesolítico, una época de transición entre el Paleolítico y el Neolítico. Pero el estudio genético comprende también los huesos humanos del Neolítico localizados en los últimos años en la cueva de Valdavara (Becerreá) por investigadores de las universidades de Santiago y Tarragona, con edades de 5.000 y 3.000 años.
Estudio de los osos
Al mismo tiempo se están analizando numerosas muestras fósiles de oso cavernario y oso pardo encontradas en varias cuevas de la zona, con antigüedades que oscilan entre los 30.000 y los 8.000 años. En una primera fase de los trabajos ya se obtuvieron algunas secuencias cortas de ADN mitocondrial que indican que en el Holoceno -la era climática actual, después de la última glaciación- aumentó la diversidad genética y posiblemente también el tamaño de las poblaciones de plantígrados. El estudio de los osos de las cavernas reviste especial interés, ya que en años recientes se ha determinado que las poblaciones gallegas de esta especie extinta fueron las últimas del continente. De momento, en la montaña lucense se han identificado dos variedades genéticas de esta especie, que también se detectaron en yacimientos franceses.
Los investigadores confían en extraer mucha más información, ya que en los últimos meses se obtuvieron de los fósiles de osos 16.000 pares de bases de ADN, frente a los 150 conseguidas en la primera fase.