Equipar parques y plazas para unos nuevos usos sociales en alza
14 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El Pabellón Municipal de Deportes, el Multiusos, el de Monteporreiro, el Universitario, el Centro de Tecnificación Deportiva, las piscinas de Campolongo, las de Ponte Muíños, el estadio de Pasarón, los campos de fútbol de A Xunqueira, la Ciudad Príncipe Felipe, el embalse de Pontillón de Castro... Y en cartera, el inacabado complejo deportivo-lúdico de A Parda aún pendiente de financiación y también concebido como un equipamiento cerrado y reglado.
Pontevedra cuenta con numerosas instalaciones de gestión pública, privada o en régimen de concesión y ha dejado clara su apuesta por el deporte, incluso, como elemento de dinamización económica cuando se trata de grandes acontecimientos (la Vuelta Ciclista a España, los campeonatos de Triatlón o el reciente partido que disputó aquí la Selección Española de Fútbol).
Sin embargo, al margen de esos grandes contenedores, la ciudad carece de espacios abiertos al aire libre donde los jóvenes puedan desarrollar de una manera espontánea y cotidiana prácticas deportivas informales como alternativa de ocio.
Faltan pistas polivalentes y versátiles, equipadas con unas simples canastas de baloncesto, unas porterías de futbito o de balonmano y, por qué no, unas mesas de ping-pong. Las de Campolongo o las de Monte Porreiro, que a diario se llenan de niños y jóvenes ansiosos por dar unas patadas al balón o encestar una pelota, son casi una excepción en una ciudad donde la relación entre el espacio público y la practica deportiva urbana se ha impuesto por mera iniciativa ciudadana y al margen de las Administraciones.
Tendencia al alza
Las encuestas de hábitos deportivos en España confirman la tendencia al alza de la práctica deportiva en lugares públicos y abiertos, parques y plazas urbanas, y por supuesto, en espacios naturales algo más alejados del centro de las ciudades.
Pero esa tendencia no se ha visto reflejada en la planificación urbanística y han sido los propios ciudadanos los que han ido por delante, reconvirtiendo espacios, que en principio no fueron diseñados o pensados específicamente para ese fin, en auténticos gimnasios al aire libre, en circuitos de atletismo o de ciclismo, skate o de patinaje. Las marismas de A Xunqueira de Alba, A Illa das Esculturas, el paseo de Orillamar, la plaza de Barcelos o el paseo de Montero Ríos y la Alameda, son hoy áreas improvisadas de intensa actividad deportiva.
No hay una nueva urbanización o zona verde que no cuente de partida con un parque infantil de columpios o con un centro cívico sociocultural para los vecinos. En cambio nadie se acuerda de dotar a esos espacios de unas mínimas equipaciones para usos deportivos informales, que son otro elemento social fundamental de interacción y convivencia ciudadana.