Pide al fiscal provincial que actúe contra el gobierno municipal de Ribadeo, a quien acusa de perseguirlo
09 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Dice que los féretros se introducen sin la cubierta exterior, porque no caben
La bronca entre el enterrador municipal -en rigor peón sepulturero, según está recogido en la RPT del Ayuntamiento-, Gonzalo García Marcos, y el Concello de Ribadeo no se acaba. Con él al frente de la comunidad de montes de Obe mantuvieron varios juicios y ahora, tras dejar el cargo en un final de mandato que también pasó por el juzgado, García Marcos acaba de denunciar a la fiscalía provincial la supuesta persecución de la que es objeto.
Ahora está de baja laboral. Según consta en los informes que ha presentado a la fiscalía, presenta un «trastorno adaptivo con síntomas de ansiedad y depresión de carácter grave a raíz de una problemática laboral grave, de años de evolución, que se han agravado peligrosamente en las últimas fechas». Su pronóstico, añaden, es negativo.
Como telón de fondo aparece la enemistad entre el alcalde, Fernando Suárez, y el concejal delegado del cementerio, Horacio Cupeiro. En Ribadeo es bien conocida. Viene de lejos. A García Marcos el Concello le ha abierto dos expedientes disciplinarios, uno por no usar el informe reglamentario, por no cumplir con su horario y por ser arrendatario de una finca colindante de la que se dice que hay conexiones de agua y luz que proceden del cementerio; y otro por aprovecharse por reformas de una lápida que datan de 1.950, cuando él nació en 1955. García Marcos lo niega todo. Sostiene, además, que el Concello no le ha pagado las horas extras realizadas. Y advierte de serias irregularidades en los cementerios municipales, con la connivencia del Concello. Por ejemplo, del de Obe asegura que unos 60 nichos incumplen la normativa, por sus dimensiones más reducidas, por lo que se introducen féretros sin su cubierta exterior. Este hecho fue denunciado a Inspección Sanitaria el 16 de agosto.