La ansiada infraestructura perjudicó a tres familias de Espiñeira
01 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Todos los barbanzanos estaban, desde hacía años, ansiando que se acometieran las obras de desdoble de la antigua vía rápida, pero a algunos vecinos, el trazado definitivo de la autovía les cayó como un jarro de agua fría. Entre los grandes damnificados de esta infraestructura imprescindible para la zona, se encuentran tres familias de Espiñeira, que perdieron buena parte de sus terrenos y a punto estuvieron de ver cómo coches y camiones circulaban a escasos metros de las ventanas de sus viviendas.
Tal día como hoy, en el 2006, La Voz daba cuenta de la injusticia que estaba a punto de cometerse con estas tres familias: «La autovía dejará a tres casas de Boiro encerradas entre viales». La fachada de las tres viviendas ya estaba literalmente pegada a la carretera Boiro-Noia y la Xunta pretendía construir la autovía a escasos metros de la parte trasera de los inmuebles. A mayores, según los planos de expropiación, las huertas y jardines que tenían en el entorno de sus casas quedaba reducido a la mínima expresión.
La Xunta respondió a las quejas de estos boirenses un par de días después, a través de las páginas de La Voz, comprometiéndose a buscar una solución, analizando alternativas «técnicamente factibles». El tema siguió coleando y, el día 11, el periódico se hacía eco de la visita del entonces delegado de Política Territorial a la zona, coincidiendo con la colocación de la primera piedra de la autovía en Rianxo.
Los afectados tendrían que esperar hasta enero del 2007 para ver atendidas sus reclamaciones. Fue entonces cuando la Xunta se comprometió a aumentar la distancia entre la autovía y las viviendas.
Aún así, la construcción de esta infraestructura perjudicó los intereses de estas tres familias. Son los daños colaterales que toda gran obra conlleva.