Fin del país

Eduardo Rolland
Eduardo Rolland LA BUJÍA

FIRMAS

14 sep 2012 . Actualizado a las 11:36 h.

Si algo sabemos hacer los gallegos es pescar, construir barcos y criar vacas. Somos una auténtica potencia mundial. Pero no nos dejan. Los tres sectores estratégicos llevan dos décadas de meticuloso desmantelamiento, comandado por la Unión Europea, con el aplauso del Estado y la anuencia de los políticos locales, que nos hablan del AVE, de la Cidade da Cultura o de los aeropuertos, mientras lo esencial, lo que nos daba de comer y hacíamos bien, se hunde en todas sus narices.

Ayer conocimos un dato desolador: Galicia perdió en los últimos diez años el 65% de sus granjas lecheras. Hoy apenas hay 11.000, frente a las más de 30.000 de 2001. Dos de cada tres han desaparecido. La mítica cifra del millón de vacas ya sólo es el título de un libro de Manuel Rivas. La pesca es otro drama. Hace treinta años que Bruselas sólo conjuga un verbo: «desguazar». Y, para ver cómo están los astilleros, basta pasearse ante el silencio pavoroso de Beiramar. Allí donde se construían colosales ferries y poderosos buques sísmicos hoy habita una terrorífica quietud.

Un día tras otro, asistimos al deliberado desmantelamiento del tejido económico gallego. Esta misma semana, los conserveros alertaron de que la UE autoriza la importación, sin aranceles, de atún en lata desde Nueva Guinea. Galicia es el segundo productor mundial. Pero no les importa darnos este mazazo, para beneficiar intereses de otros. Ya se sabe que somos bueniños y sacrificados.

Desconozco qué cromos se cambian en Bruselas, qué lejanos boniatos, olivares o algarrobos se salvan a cambio de nuestra industria. Nos impiden hacer aquello que mejor hacemos. Y los gobernantes de aquí callan o nos cuentan milongas. Con Galicia desmantelada, nos despistan con el burro volando: ¡Mira! ¡Por allí! ¡El AVE!

eduardorolland.@hotmail.com