El regidor dice que el caso Fadesa está tocando sus últimas notas y que pactó su salida con el presidente de la Xunta
13 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Era un secreto a voces que el alcalde de Miño, Juan Antonio Maceiras Barros (A Coruña, 1954), no terminaría su último mandato en Miño, pero lo que nadie se esperaba es que lo soltase de sopetón durante el pleno del pasado viernes.
-Dice que se va porque en cuatro o cinco meses ya estarán solucionados los problemas de Miño con Fadesa y el monte Piñeiro...
-Sí, es lo razonable que para entonces ya estén resueltos. No era ningún secreto, yo ya dije que no iba a repetir como alcalde. Había comentado ya en el seno de mi grupo lo que hablé en su día con mis jefes, es decir, tanto con el presidente de la Xunta como con el presidente provincial, de que íbamos a partir la legislatura en dos. Lo que dije en el pleno ya lo sabía todo el mundo.
-Hay quien piensa que esta retirada responde a que no es capaz de solucionar estos dos problemas...
-Están en su derecho. Pero yo ya no tenía mucha intención de presentarme a las últimas elecciones, pero como bien mis jefes me manifestaron eso no se puede decidir en el último momento. Cada uno es muy libre de pensar lo que quiera.
-¿Qué les diría a las personas que pueden llegar a pensar eso?
-Que se vayan a paseo. No tengo ganas de discutir nada. Cada uno que piense lo que le dé la gana.
-¿Mantiene que en cinco meses estos temas estarán encarrilados?
-En el caso de Fadesa, el juzgado tiene que manifestarse en tres sentidos. Obligar a Fadesa que pague, o que haga al Ayuntamiento responsable subsidiario, con lo cual una vez la deuda esté vencida y exigible, el Concello tendría el derecho de reclamar el pago. Y lo que sería lo peor para todos, que el juzgado ordenase que se pagase según el concurso de acreedores. Entonces, tendríamos que ampliar garantías. En fechas próximas el juzgado se va a manifestar. El tema está tocando sus últimas notas.
-¿Su salida era una solución pactada con el PP provincial?
-Claro. El compromiso por mi parte era esperar hasta la convocatoria de las elecciones autonómicas. Así lo he hecho y se acabó. Tengo la libertad de decir que presento mi renuncia porque así se lo manifesté al presidente.
-¿Al presidente del PP provincial, Carlos Negreira, o al de la Xunta?
-A ambos. Hace más de un año.
-¿Y cómo lo recibieron?
-Lo entendieron perfectamente. Tras diez años es razonable dejar la actividad política. Tengo la necesidad de estar con mi mujer y dedicarme a mi padre. Además, nadie es imprescindible, y yo mucho menos.
-¿Cómo valoraría estos diez años?
-Con satisfacción. He hecho lo que he podido hacer, muchas veces me he quedado con ganas de hacer más, pero eso siempre es así. Pero cuando se dice que tenemos un endeudamiento de cuatro millones de euros nadie refleja la cantidad de dinero invertido por habitante. Si no somos el ayuntamiento que más ha invertido sí estamos entre los que más. No hemos gastado ni en viajes ni en hermanamientos extraños. Hemos invertido en el concello cerca de 35 millones y debemos cuatro a 30 años.
-¿Deja algún amigo en la oposición?
-Sí, claro. Incluso soy médico de muchos de ellos. Muchos de los que levantan la voz en el pleno luego vienen a mi despacho y somos amigos. Con mucha gente del PSOE me llevo bien. Manuel Faraldo incluso me cae bien. Muchas veces nos reímos por lo bajo, yo a veces con lo que dice y él con lo que digo yo. El respeto es mutuo.
-¿Echará de menos la alcaldía?
-No, no, no. Cuando me voy de un sitio, jamás vuelvo.
-¿Y ahora qué?
-¿Te parece poco ser médico, jugar al póker y querer montar un restaurante?