Un auxiliar de cine

Aleixandre Méndez
Álex Méndez PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

Su característico bigote y sus gafas de sol han convertido a este barcelonés en un clásico del ciclismo español

31 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Jaime Mir ha vivido desde dentro 51 ediciones de la Vuelta, cuidando de los ciclistas en cuanto cruzan la línea de meta. En todo este tiempo, su inconfundible bigote y sus gafas de sol se han convertido en una marca registrada dentro del mundo de las dos ruedas. Y hoy, a punto de cumplir 83 años, sigue en la brecha, disfrutando de un deporte que ha marcado su vida.

Tras trabajar algunos años como taxista y repartidor de prensa, en el año 61 dos periodistas le ofrecieron ir al Tour. «Recuerdo que fuimos con un 600, y desde entonces ya no me moví del ciclismo profesional», recuerda. Ese fue el inicio de una larga trayectoria como relaciones públicas de los principales equipos: Ferrys, Kas, Super Ser, Teka, Bic, Festina... Y ahora Andalucía. «Después de todos estos años, este es el sueño final. Son una gente encantadora y aquí estoy muy a gusto», afirma.

En más de medio siglo, Jaime Mir ha convivido con los mejores ciclistas de la historia. «Ocaña, Pérez Francés, Jan Janssen, Van Poppel, Virenque...», cuenta. Ha recorrido las carreteras de media Europa siguiendo al pelotón, pero tiene claro cuál es su carrera favorita. «Estoy enamorado de la Vuelta a España. He hecho 26 Tours, 14 Giros y todas las carreras del mundo, pero venir aquí es rejuvenecer. Me da la vida», afirma.

Hoy, Jaime sigue viviendo el ciclismo con la misma ilusión del primer día, aunque reconoce que ha cambiado mucho. «Hace años no había pinganillos (transmisores entre corredores y ciclistas), ni nada parecido, y los directores tenían que ir adelante para hablar con el ciclista para darle órdenes. Antes el ciclismo era más romántico», lamenta.

Del ciclismo a la gran pantalla

Lo que nunca hubiera imaginado Jaime es que el mundo de la bicicleta le abriría las puertas del cine. «En el año 70, me llamaron para asesorar a José María Forn sobre ciclismo para la película ?Las piernas de la serpiente?, y acabaron ofreciéndome salir en la película. Me dieron cuatro folios, y no veas tú para aprenderlos», recuerda.

Tras el estreno, un ayudante de dirección le animó a continuar en el mundillo. «Recuerdo que me dijo: ?con esa pinta que tienes de mexicano malo, toma mi tarjeta y vete a esta productora?». Dicho y hecho. Después de un año aprendiendo a montar a caballo, Jaime acabaría rodando cerca de 25 westerns y otras películas de diferentes géneros.

Pero ni siquiera la gran pantalla consiguió apartarle de su gran pasión. «El cine me ha dado un poquito de dinero para poder vivir, pero el ciclismo me ha dado un millón de amigos».