El estudio arqueológico da luz verde a la mina de oro

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO / LA VOZ

FIRMAS

Patrimonio pidió la revisión de escombreras de principios del siglo XX por si ocultaban restos castreños o de otro tipo

30 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Las prospecciones arqueológicas encargadas por la compañía canadiense Edgewater a Manuel Lestón han dado como resultado que las escombreras, que datan de principios del siglo XX, no ocultan en realidad ningún tipo de yacimiento castreño o anterior. La Dirección Xeral de Patrimonio exigió el estudio para confirmar que los montones de tierra hallados son solo el resultado de pequeñas excavaciones que se realizaron en busca de oro, un metal que ya extrajeron los romanos. Cuando se efectuaron las pruebas geoquímicas del suelo, los montones de tierra ya revelaron la presencia de pequeñas cantidades de oro, lo que, desde el primer momento, llevó a pensar que se trataba de restos de explotaciones antiguas.

A pesar de que el informe está ya hecho y se ha remitido a la Consellería de Cultura, las escombreras se mantienen descubiertas por si técnicos de la Administración requieren otros estudios o quieren realizar sus propias comprobaciones.

Alegaciones

El estudio arqueológico es solo uno de los trámites que está realizando la empresa Mineira de Corcoesto, filial de Edgewater, para conseguir que la aprobación de su proyecto para explotar la mina de oro. El gerente de la empresa, Lluís Boixet, explicó que hoy está previsto remitir a la Consellería de Industria las respuestas a las alegaciones que se presentaron a la iniciativa. Las reclamaciones de afectados directa o indirectamente fueron muchas, pero, al parecer, la inmensa mayoría de ellas son muy similares.

Según fuentes de la empresa, la mayor parte tiene que ver con el uso del cianuro, la seguridad medioambiental y el movimiento de tierras, entre otras cuestiones.

El proyecto también ha merecido informes de Augas de Galicia y la Consellería de Medio Ambiente, en los departamentos de conservación y paisaje. Todos estos documentos tendrán que ser estudiados por el Consello de la Xunta que será el que tendrá que dar el visto bueno para la realización de los trabajos, que también afectan a Coristanco, puesto que la escombrera estará en este municipio.

La compañía minera canadiense pretende comenzar los trabajos de construcción de la fábrica en enero del próximo año. El período de explotación será de un mínimo de 8 años y cuando termine, la empresa tendrá que reconstruir el monte, para lo que se utilizarán especies autóctonas en lugar de los pinos y eucaliptos que hay ahora.

La compañía ha anunciado que contratará a trabajadores de la zona. Actualmente están contratadas 30 personas y el Concello de Cabana ha organizado un curso para formar a vecinos del municipio en la especialidad de explotaciones mineras.