Lleva 13 años pasando aquí los veranos en la que considera ya su casa
20 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Llega con una libreta con letras y anotaciones de boleros viejos, «de cuando empecé a tocar. Una joya», cuenta Reynaldo Nicolás Polovit, veterano músico cubano que ha adoptado A Coruña como segunda patria. Con los ochenta años superados y al frente de la Trova Camagüeyana, no falla ningún agosto desde hace trece años a su cita estival con Galicia. «Venirse de Cuba no es fácil, entre visados y demás burocracia. Pero se logra. Por ahora, al menos, lo hemos logrado siempre», dice sonriente. Cada jueves de agosto, junto al resto de la Trova, actúa en la taberna O Secreto. Y que sea por muchos años.
-¿Cómo surgió su relación con A Coruña?
-Llevamos viniendo desde 1999 ininterrumpidamente. Y todo deriva de un encuentro casual en Cuba, en la casa de la Trova. Allí fue el primer contacto con un coruñés, César Cubeiro, que se enamoró de nuestra música. Se empeñó en traernos acá y entonces fuimos nosotros los que nos enamoramos de este pueblo maravilloso del que ya formo parte. El primer año, aterrizamos en Madrid y vinimos en autobús hasta Galicia. Pues fue tal la energía que sentimos que nos tiramos todo el trayecto cantando y tocando, sin parar hasta llegar a A Coruña. Fue algo apoteósico.
-¿De dónde viene la Trova Camagüeyana?
-¡De Camagüey, claro! Surgió a partir de una gira por México. Formamos un cuarteto con miembros de diferentes orquestas para la ocasión y la cosa funcionó, así que a la vuelta seguimos tocando e incorporando miembros hasta lo que somos hoy. Aunque algunos ya no están con nosotros, tristemente. De hecho, yo llevaba dos años jubilado cuando me llamaron para formar la Trova. Así que se acabó la jubilación hasta ahora.
-Es usted el más veterano del conjunto.
-Soy el más viejo, pero no tiene mérito, porque el resto son todos unos muchachos de cincuenta años para abajo.
-Y toca usted el tres, un instrumento que no se ve a este lado del Atlántico.
-Según dice la historia es oriundo de Cuba. Siempre está presente en todas las fiestas populares. Se diferencia de la guitarra en que esta tiene seis cuerdas separadas, mientras que el tres tiene tres parejas de cuerdas. Además, estas son distintas y no se toca rascando como la guitarra, sino que se puntea. Fue mi primer instrumento y es mi favorito, con el que me he quedado con los años. Llevo sesentaytantos años tocándolo y ya es más un vicio, una necesidad más que cualquier otra cosa. No puedo dejarlo.
-¿Y cuándo comenzó a tocarlo?
-Desde los trece años. Empecé sin formación, por mi cuenta. Es que yo soy de campo, que decimos allá. O de aldea, como dicen acá. Mi hermano mayor tocaba algo de tres, guitarra... Y viéndole aprendí yo a afinar el instrumento. Cuando se iba a trabajar yo cogía el tres y me ponía a tocar sin que él lo supiera. Hasta que un día me sorprendió a la vuelta del trabajo, yo inspirado, tocando. Intenté soltar el instrumento pensando que se enfadaría, pero me dijo que siguiera, que quería ver cómo tocaba. Me preguntó si me gustaba, le dije que sí y me respondió: «Pues es tuyo. Lo único que quiero es que lo cuides». Fue el premio más grande que recibí en mi vida. Y desde entonces, aunque después estudié guitarra y piano, no he dejado de tocarlo. ¡Y lo que me quede todavía!
reynaldo nicolás polovit músico cubano, tresista de la trova camagüeyana