Sin huevos para Santa Clara

Paula M. Gestoso PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

La orden de las Clarisas constata un desplome de las ofrendas este verano

17 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Mediados de agosto. Contra todo pronóstico, el convento de Santa Clara debería estar repleto de huevos de aquellos que cada año se ofrecen a la orden de las Clarisas a cambio de plegarias por el buen tiempo. Un sol al que se agarran aquellas parejas que se van a dar el sí quiero. El ritual dice que ni el novio ni la novia, sino alguno de sus familiares, lleven los huevos a las religiosas. Una vez en el convento, tienen que especificar la fecha del enlace porque a ese día se dirigirán los deseos de las monjas para que la lluvia no haga acto de presencia. Pero este verano las cosas no van según lo previsto. Esa mezcla de tradición y de fe religiosa que hizo más sencilla la explicación meteorológica y, según la cual no era necesaria recurrir a isobaras y anticiclones desde hace décadas, está desapareciendo.

A pesar de que datar la tradición es imposible, cuenta la historia que, cuando el padre Ignacio Ormaecheverría recopiló toda la vida de Santa Clara en 1912 -en aquel entonces se cumplía el séptimo centenario de su desaparición-, asoció el nombre de la santa a la luz. Dicho sacerdote recogió el apelativo de la santa como «abogada de la claridad» y explicó la causa del ofrecimiento de los huevos «por que su parte fundamental es la clara y esto simboliza lo que acaba de nacer». El bum se produjo en los años 80, cuando en función de lo importante que fuese el acto, la gente acudía a los conventos para llevar sus docenas de huevos.

Sin embargo, las monjas que todavía residen en el convento pontevedrés y que atienden a través de un torno -la orden de las Clarisas es de clausura- aseguran que «nada es lo mismo en este último verano». Y es que a pesar de que el mes de julio haya traído consigo la lluvia y el mal tiempo, «este verano apenas ha habido gente que venga a pedirle a la santa buen tiempo». Así cuenta una de las hermanas del convento de Santa Clara cómo tan solo tienen una docena en su despensa cuando en otros años habrían acumulado veintenas de ellas. A pesar de que la religiosa no lo constata, el 52,1% de paro juvenil parece ser uno de los principales motivos de la falta de aportaciones de huevos al convento. Ante tal panorama, es difícil que los más jóvenes puedan pensar en contraer matrimonio.

Caridad

Tanto es así que los pocos huevos que actualmente reciben los donan a aquellos que más necesidad tienen, pues «cada vez menos gente viene a darnos huevos y más personas a pedirlos». Otro efecto de la crisis que ha hecho que las monjas demanden más productos alimenticios para poder suministrárselos a quien no tiene para comer y lo buscan en la caridad. Un hecho que ellas creen que es debido a que «tienen más libertad para pedirnos alimento. Al no vernos la cara se ven menos cohibidos y nosotras no queremos despacharlos sin nada -afirman-, por lo que damos de nuestra propia cosecha».

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«Cada vez menos gente viene a darnos huevos y más personas a pedirlos»

Hermana Clarisa