Caballos en la cárcel de Teixeiro

Bea Abelairas
Bea Abelairas REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

Segundo Cadahía

Los equinos entraron al penal coruñés por primera vez en su historia

14 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuatro caballos traspasaron, por primera vez en su historia, los muros de la cárcel coruñesa de Teixeiro y la experiencia resultó ser tal éxito que es probable que regresen muy pronto. La idea partió de un monitor deportivo de la prisión que en los últimos meses ha tenido que ingeniárselas para realizar actividades con los reclusos con muchísimos menos medios, porque Interior ha reducido drásticamente el presupuesto para material deportivo y mantiene cerrada desde hace meses la piscina del penal, al igual que las del resto del país, según confirman portavoces de la dirección de Instituciones Penitenciarias.

El monitor, Segundo Cadahía, fue uno de los pioneros en innovar las actividades deportivas y terapéuticas. Así, lleva a los reclusos a recorrer el Camino de Santiago desde los años 90. Y ahora más que nunca, a falta de piscina o balones, trata de generar buen ambiente tras las rejas. La primera demostración equina en prisión fue un domingo por la tarde de julio; la familia de un recluso aficionada a la hípica trasladó cuatro de sus caballos y también llevó a integrantes de la Sociedade Cabalar da Estrada, que cabalgaron y explicaron a los presos cada secuencia.

Estas actividades suelen programarse para presos que están en módulos especiales y sobre todo para personas con problemas mentales, pero la llegada de los caballos despertó tal expectación que en el campo de fútbol del penal se congregaron cerca de 300 reclusos de todos los regímenes para ver los saltos.

En Teixeiro, al igual que en el penal ourensano de Pereiro de Aguiar, hay dos perros adiestrados que sirven para las terapias del programa Paiem, que atiende a enfermos mentales. Pero la exhibición de los caballos no formaba parte de las actividades de Interior. Y no ha supuesto apenas coste para el erario público gracias al trabajo desinteresado de los trabajadores de la prisión, la Sociedade Cabalar da Estrada y los propietarios de unos caballos que dejaron huella.