El joven regatista de Beluso finalizó 16º en el último mundial de Optimist
04 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Andrés Álvarez acaba de cumplir 15 años, pero a pesar de su juventud, este joven de Beluso navega con rumbo fijo hacia la élite de la vela internacional. Lo que comenzó como un entretenimiento veraniego, pronto se convirtió en una pasión que no ha dejado de crecer con el paso de los años y que le ha llevado a convertirse en una de las más firmes promesas de una disciplina que ha dado muchas alegrías al deporte español en los últimos tiempos.
El idilio entre Andrés y el mar comenzó cuando el chico solo tenía 8 años. A esa edad aprendió sus primeros conceptos náuticos en unos cursillos que despertaron su interés por el mundo de las regatas. Poco después, su curiosidad y su afán de superación le llevaron a dar el salto a la competición. «Cada vez navegaba más y más, y a los 10 años participé en una regata en Beluso. La verdad es que me gustó mucho, y desde entonces empecé a competir», recuerda.
Aquella regata fue el inicio de una exitosa trayectoria en la clase Optimist, que se fue fraguando en el Real Club de Mar de Aguete sin prisa, pero sin pausa. «Al principio tenía un barco muy malo, pero poco a poco fui aprendiendo y mejorando en regatas a nivel autonómico. Cuando cambié de barco, empecé a estar entre los 5 primeros en Galicia, y ya llevo 3 o 4 años en ese nivel», explica.
Confirmación en el Mundial
Hace dos años, una inoportuna lesión en el astrágalo cortó la progresión de Andrés, que no pudo navegar en toda la temporada. Pero quizá ese contratiempo le sirvió de acicate para afrontar este curso con más ambición. «Esta temporada ya me concentré más en las regatas, me lo tomé más en serio y los resultados mejoraron», reconoce.
Después de rayar a gran nivel desde el pasado mes de septiembre, a mediados de julio le llegó la oportunidad de medirse con la élite internacional de la clase Optimist en su categoría. La Federación Española de Vela seleccionó a Andrés para disputar el Campeonato del Mundo en la bahía de Boca Chica, en la República Dominicana, y él respondió con un gran resultado: decimosexto en la clasificación final entre un total de 230 regatistas y segundo español, solo por detrás del canario Luis Cabrera, decimoquinto.
Diez días después de esta gran cita, Andrés hace un balance más que positivo del Mundial. Pese a todo, su ambición innata, la que le ha hecho superarse cada día en estos cinco años, le hace plantearse cómo podría haber mejorado ese gran resultado. «El Mundial empezó muy bien para mí. De hecho, en la primera manga acabé séptimo, un puesto inesperado que me dio mucha confianza», cuenta. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que aquello no iba a ser un camino de rosas. «Pese a la buena primera manga, todavía no le tenía el punto cogido al campo de regatas, y en la siguiente perdí muchas posiciones», añade.
Andrés intentó recuperar el terreno perdido, pero su afán competitivo le jugó una mala pasada. «Terminé muy cabreado, y en la siguiente manga salí fatal y acabé muy atrás, colocándome en el puesto 93 en la general», lamenta. Pero lejos de venirse abajo, el bravo regatista siguió luchando durante los diez días de competición para colarse entre los mejores. «Mi objetivo más ambicioso era estar entre los 20 primeros. Lo que pasa es que, cuando en la primera manga te ves en la decimoprimera posición, pues te haces ilusiones de que incluso puedes mejorar ese objetivo. Pero si me dicen antes de empezar que iba a terminar decimosexto, lo hubiera firmado», explica.
Nueva etapa en 420
De cara a la próxima temporada, Andrés ya se marca nuevos retos. Dará el salto a la clase 420, la hermana pequeña del 470, y en los últimos días ha estado preparando el nuevo barco que le ha facilitado la Federación Española de Vela en el Centro de Alto Rendimiento en Vilagarcía. El joven regatista afronta esta nueva etapa con incertidumbre, pero con mucha ilusión. «No tengo ni idea de como me irá en 420. Ahora tengo mucho trabajo por delante», reconoce.
Lo que parece claro es que, con este cambio de categoría, comienza un nuevo ciclo en busca de un sueño que todavía cuenta con la boca pequeña, pero que a buen seguro ronda su cabeza cada noche. «A largo, largo plazo, me gustaría conseguir algún día una medalla olímpica en 470 o en 49er», afirma.
Andrés Álvarez Regatista del Real Club de Mar de Aguete