Toda una vida a bordo

paula m. gestoso PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

VICTORIA AMOEDO

El pontevedrés Santiago Balea reside en su velero desde el año 2002

01 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Vivir a bordo. Hacer del barco un hogar. Vivir mecido por las aguas del Atlántico. Santiago Balea es uno de esos aventureros. Una de las personas que a sus 46 años, con alma de marinero, dejó el piso en el que vivía y decidió comenzar una vida en su barco de vela-de nueve metros de eslora-durante todo el año.

Comenzó su residencia en un barrio flotante a partir del accidente del Prestige en el 2002. Como amante del litoral gallego, decidió participar en las labores de voluntariado para eliminar el chapapote de las islas Ons con su velero, que hasta el momento estaba atracado en Aguete. Las ganas de no perder tiempo en trasladarse desde Pontevedra hasta el puerto hicieron que dormir en su barco se volviese una costumbre, y de la costumbre se hizo una rutina que llevó a un modo de vida.

Con la casa a cuestas, se pasa los meses de verano surcando los mares y viajando con amigos con el mismo amor marinero. Lo imprevisible de su lugar de atraque -a veces incluso prefiere fondear y no parar en ningún puerto- es la mayor de sus ventajas. Un día se despierta en Beluso y al siguiente en Combarro. «Levantarme e ter que pensar onde estou é incríble», afirma Balea.

Durante el invierno, su vida no es diferente de la de los demás. Trabaja en una productora de televisión, va a la piscina a hacer deporte, pasa tiempo con la familia y cuando llueve, se entretiene con el ordenador y la radio, con el único añadido de un deshumidificador trabajando constantemente. Asegura que «a vida nun barco é moito menos solitaria que unha persoa que viva soa nun piso na cidade. Os portos teñen vida todo o ano». Por eso, no espera abandonar ese sentimiento de libertad que le da vivir a bordo de su Fendetestas, nombre con el que ha apodado a su barco.

Cuaderno de bitácora

Narra sus aventuras en Internet como si de un pequeño cuaderno de bitácora se tratase, pero esta vez del siglo XXI, utilizando en vez de pluma y papel, su propia web contando en directo su aventura. Como el de cualquier navegante, su sueño es cruzar el Atlántico, aunque sabe que su barco aún no está preparado para ello. «Por agora, confórmome con chegar a Canarias», bromea.