La colonia musulmana local respeta rigurosamente el mes de ayuno, aunque echa en falta una mezquita
31 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Monforte cuenta con una población marroquí de 93 habitantes. Muchos de ellos se encuentran en plena práctica del Ramadán desde el pasado 20 de julio. Es el caso por ejemplo de Nadia, que explica, con la condición de no mencionar sus apellidos ni salir fotografiada, cómo vive durante el mes de ayuno. Esta vecina monfortina llegó sola hace tres años y se encontró tan bien en este país que hasta encontró el amor, su marido El Mokhtar, con el que hace unos meses tuvo a su primer hijo.
Durante un mes, tanto ella como el resto de los musulmanes, no pueden comer hasta que no se ponga el sol. «Desde las cinco de la mañana hasta las diez de la noche no podemos comer, fumar, ni beber nada, ni agua», apunta Nadia. Aparentemente, es una práctica dura, pero según ella resulta saludable porque ayuda a limpiar el organismo y además es una oportunidad para reflexionar sobre la pobreza que sufren muchas personas.
Ella asegura que, a pesar de estar lactando a su retoño, el ayuno lo está llevando bien y sin ningún problema. Previamente, consultó con su médico si podría practicar el Ramadán y este, al encontrarla en buen estado de salud, le dio su aprobación. Las embarazadas también pueden hacerlo si lo permiten los doctores. Sin embargo, los enfermos y los niños pequeños no tienen obligación. «A partir de los 15 años ya se puede empezar a practicar», dice.
Efectos secundarios
No obstante, ella asegura que, en función del organismo y la actividad de cada uno, es habitual sufrir algunos efectos secundarios «Yo por ejemplo, engordo porque me afecta la alteración de los horarios de comida y otras están más débiles», dice.
En cuanto a su rutina diaria durante el Ramadán, Nadia afirma que no varía mucho a la que lleva el resto del año. «Llevamos una vida normal, como cualquier otro día. Preparo la comida para la noche y cuido a mi hijo. Este mes las mujeres no salimos mucho a la calle para no pasar demasiado calor», declara. Sin embargo, rezan más. En concreto, cinco veces al día, dos de ellas después de las comidas y otras a la mañana y a la tarde. Incluso tienen que lavarse antes de iniciar la oratoria. «Tenemos que limpiarnos tres veces las manos, la boca, la nariz, la cara, los codos y los pies además de la cabeza y las orejas una vez», especifica.
Acerca del menú de Ramadán, esta vecina monfortina explica que es semejante al que tienen el resto del año aunque comen más dátiles por su alto contenido en vitaminas.