«Innovar requiere valor, la pasividad es más cómoda»

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa CEE / LA VOZ

FIRMAS

Dirige, sin apoyo público, una campaña de prospecciones en Fisterra

31 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La quinta campaña de prospecciones arqueológicas subacuáticas de Fisterra está siendo la más difícil, la más amarga y será, seguramente, la última. Los trabajos encargados en los últimos años a la empresa Archeonauta se quedaron este verano sin financiación pública. Ya no era muy elevada. Ahora es nula. Pese a todo, Miguel San Claudio Santa Cruz (A Coruña, 1964), director de la compañía, quiso seguir un año más, a su cargo y con los permisos correspondientes, con los trabajos.

-¿A qué dedican esta campaña?

-Hemos estado documentando pecios ya conocidos, haciendo la planimetría de la Bayonaisse, en Fisterra, un barco muy interesante, en muy buen estado de conservación y a poca profundidad. También estuvimos en Sardiñeiro y en una zona de Carnota.

-¿Les queda mucho por hacer?

-Hay tanto donde trabajar y tan poco tiempo y medios que no podemos con todo. Mientras no tengamos medios iremos a paso de tortuga.

-¿Han recuperado algún objeto?

-No tenemos capacidad material para eso. El plan que tenemos no es extraer nada salvo que aparezca algo excepcional que pueda perderse.

-Tienen en el equipo arqueólogos de Texas y Atenas. ¿Cómo ven ellos la situación de la investigación en Fisterra?

-Están desolados. Ven las posibilidades, pero se acabó el dinero y la voluntad y no hay visos de que haya una continuidad.

-¿Cuál es la importancia del patrimonio subacuático de la Costa da Morte?

-Es de primera división, a la altura de los mejores del mundo. Frente a estas costas navegó todo el que ha sido algo en la historia del planeta y se han perdido barcos de todas las épocas y culturas. Esto está al nivel de las pirámides de Egipto. Ahí están los pecios, la mayoría deteriorándose o en proceso de expolio, esperando a que alguien caiga en la cuenta de que el patrimonio cultural más importante de Galicia está bajo el agua.

-¿Por qué nunca se ha estudiado esa riqueza?

-Creo que es un problema de cobardía. Las Administraciones, en general, son muy cobardes a la hora de innovar. Hacerlo requiere valor, la pasividad es más cómoda. Las personas piensan que si se equivocan, su error puede tener consecuencias, mientras que si no hacen nada, nada ocurre. Aquí cuando se quiere hacer algo es por imitación de lo que se hace en otros lugares, pero la copia aporta menos valor. Nos dedicamos a competir en arte contemporáneo, o romano, y evidentemente en esos campos no hay punto de comparación con otros países. En patrimonio subacuático, sin embargo, somos únicos.

-¿Cómo abordan ese asunto otros países?

-En Suecia, Inglaterra o Turquía le han sacado un gran partido. En España no se puede achacar a la crisis la falta de interés. Portugal y Grecia están intervenidos, pero tienen sus campañas de investigación.

-Se ve que no comparte la actual política cultural.

-No hay oleadas de europeos que vengan a la exposición que está en la Cidade da Cultura. Ese tipo de cosas tienen muy poco recorrido más allá del «Telón de Grelos», o las que se montan de arte contemporáneo gallego. Laxeiro nos puede gustar a nosotros, pero no arrasa, igual que nosotros no vamos a ver el nuevo arte de Baviera salvo que seas alguien muy especializado.

-No parece tener muchas esperanzas.

-Es que por algo que podemos rentabilizar, no lo hacemos, es como si tenemos un equipo buenísimo de hockey y lo ponemos a jugar el fútbol, no tiene sentido. Si me dicen que no hay nada que investigar, vale, pero es increíble lo que hay. Tenemos barcos españoles del siglo XVI de los que no sabemos casi nada porque no se han estudiado, en Estados Unidos saben de eso más que nosotros de nuestros propios barcos.

miguel san claudio arqueólogo