Exposición de Bernardo Taboada en Paramés

Juana P. Luna FERROL

FIRMAS

CEDIDA

30 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

«Lugares de Castilla y León», así es como Bernardo Taboada da título a la exposición de fotografías que hasta el día 8 de agosto podemos visitar en la sala de exposiciones de la Imprenta Paramés de la calle Real. En una decena de imágenes realizadas en HDR el autor nos muestra su personal visión de ese paisaje castellano que tanto le gusta y sobre el que vuelca toda su imaginación. Algo tan poco inspirador como una autopista, la A6, se transforma en manos de Taboada en toda una fuente de inspiración, pues debido a sus continuos viajes a Madrid, este paisaje ha cogido protagonismo en su vida hasta el punto de volverse indispensable para el autor hacer paradas a lo largo del trayecto para así poder captar toda la belleza que este desprende.

Villanueva de la Condesa, Villalpando, Urueña, Mota del Marqués, Medina de Rioseco? lugares que nos pueden sonar más o menos, pero lugares bellos y antiguos llenos de historia con nombres absolutamente hechizantes, lugares, sin duda, que contienen en si mismos todo aquello que nuestro autor busca y que a través de las imágenes nos son devueltos envueltos en un halo de magia con el que hipnotizan nuestra mirada y despiertan nuestro interés hasta necesitar saber más de ellos. Cuando Bernardo Taboada cuenta la historia del descubrimiento de alguno de estos lugares, de estas ruinas en su mayor parte, nos descubre con tristeza el deterioro en el que se encuentran. Torres, iglesias, fortificaciones que se vienen abajo sin que nadie lo remedie, siglos de historia que se deterioran que se caen a trozos, piedra a piedra. El trabajo de fotógrafos como Bernardo debe de servir para poner en evidencia la falta de gestión, interés y atención que los organismos públicos tienen sobre la inmensa parte de nuestro patrimonio, de nuestra historia, dedicándose, eso sí, a edificar monstruos sin interés ni utilidad y dejando escapar como agua entre los dedos, pueblos enteros y lugares llenos de nuestra historia que, al fin y al cabo, ha generado en gran parte lo que somos.

A través de un exquisito blanco y negro, el fotógrafo nos va contando lo que cada paisaje le sugiere. Llama la atención la foto de una torre, aparentemente un antiguo palomar, en donde el juego de las luces de las nubes del cielo y el dramático fondo de la meseta hacen que se evidencie la cuadrícula de las piedras del edificio, de modo que el entrevenado blanco toma protagonismo sobre la oscura piedra creando un conjunto de sensaciones que despierta nuestra imaginación y nos sugiere historias de otros tiempos. Princesas, reyes y magos viven entre las piedras fotografiadas por Bernardo Taboada, dejando huellas indelebles en las que únicamente su inevitable destrucción las borrará, aunque afortunadamente y para delicia de tantos, quedarán reflejadas en estas, y otras tantas, imágenes para alivio de nuestra sensibilidad.