Una plaza real, centenaria y también defectuosa
FIRMAS
Hace seis años que los Reyes visitaron Ribeira. Aquel fue un día de inauguraciones
16 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Un día como hoy, pero en el año 2006, La Voz de Galicia informaba ampliamente de la visita de los Reyes a Ribeira en lo que suponía el acto central para conmemorar el centenario de la concesión del título de ciudad realizado por Alfonso XIII en 1906.
Los monarcas apenas estuvieron una hora en la localidad, tiempo suficiente para saludar a los miembros de la corporación, firmar en el libro de oro del ayuntamiento y descubrir varias placas en un monolito situado en la llamada plaza del Centenario.
Una de esas placas, precisamente, era la que daba por inaugurado ese flamante espacio público, la plaza del Centenario, llamada a ser un punto de encuentro y de ocio de todos los ribeirenses. El tiempo ha dejado al descubierto, sin embargo, las deficiencias de lo que se suponía un ambicioso proyecto de urbanización del antiguo Campo da Feira, pero que ya nació con importantes carencias. Tanto es así que, desde prácticamente el momento de su inauguración, se han ido llevando a cabo distintas obras de remodelación y adecuación, tanto de la propia plaza como de su entorno. Desde el cambio de la iluminación del lugar hasta la ampliación de la zona de ocio infantil o la mejora de la seguridad del acceso al párking subterráneo, pasando por la más reciente, que implicó la supresión de la fuente decorativa ubicada en un extremo de la plaza. Su elevado coste de mantenimiento y el hecho de que últimamente se haya convertido en un vertedero ha motivado la decisión de retirarla y cubrir el suelo con losetas.
Carencias en el párking
A los defectos de la plaza -blanco, por otra parte, de continuas pintadas- hay que añadir además las carencias que ha venido presentando el párking que se encuentra debajo, prácticamente desde su apertura. Las quejas de los usuarios sobre la gestión del aparcamiento que venía realizando la empresa Proinsa, actualmente en concurso de acreedores, fueron numerosas. Goteras, cortes de electricidad o falta de limpieza eran solo algunos de los incumplimientos de las condiciones de la adjudicación que desembocaron en un cambio de gestor a principios de año.