De la ceniza al Septiembre Negro

nino soto PONTEVEDRA / LA VOZ

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Manuel Gayoso recuerda su carrera olímpica del 72 y los atentados de Múnich

10 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Manuel Gayoso Nolo sabe lo que es competir, y a lo grande, en ceniza. Sobre esa superficie dejó clavados los tacos en más de una ocasión para alcanzar récords de España. El tartán no se había adueñado todavía de las pistas de atletismo. «Si el tartán existiera en mi época -precisa-, Dios mío lo que hubiera hecho».

Empezó su carrera como juvenil hace medio siglo, en 1962, en las filas de la ya extinta sección de atletismo del Pontevedra Club de Fútbol. Entrenaba bajo la disciplina de José Luis Torrado, O Bruxo. Y fue precisamente el preparador de Torrado, Alfonso Posada, el que lo llevó hasta Vigo. «Se deshizo el Pontevedra y nos fuimos al Celta». También estuvo en el Deportivo, el universitario CUA y en la Gimnástica de Pontevedra.

Fue el primer atleta pontevedrés en competir en unos Juegos Olímpicos. Fueron los de Múnich en 1972, olimpiadas que pasaron a la historia como las del Septiembre Negro. Un grupo de terroristas palestinos ataviados con ropa deportiva irrumpieron en la villa olímpica y asesinaron a once atletas de la delegación de Israel. En un enfrentamiento con la policía alemana, cinco de los ocho palestinos también perdieron la vida, así como un agente alemán.

Nolo lo recuerda milimétricamente. «Entraran en la villa olímpica algunos haciéndose pasar por ciclistas», apunta. «Todos nos enteramos en el momento de la masacre, de lo que sucedía», agrega. «Fue terrible».

También describe el miedo que sintió la delegación española durante la ceremonia de clausura de los Juegos. «Estábamos en el estadio, mirando a las torretas que estaban llenas de francotiradores. Estábamos acojonados», destaca.

Pero el pontevedrés tiene su paso por Múnich atragantado también por otro motivo. Compitió en el 800 metros libres, y se quedó a las puertas de la final. No obstante, Nolo iba a ser finalista. Los jueces habían descalificado a un corredor keniata «por sobrepasar la raya desde la que ya se puede cambiar de calle con los dos pies». El atleta lerezano, de 68 años, saboreaba la miel de haber alcanzado la final con una marca de 1 minuto 47 segundos y 4 centésimas.

«Kenia amenazó con retirarse de todas las competiciones a sus atletas», subraya Nolo. «Al keniata lo recalificaron a pesar de incumplir las reglas y yo me quedé fuera de la final».

A una décima de Montreal 1976

Después de los Juegos alemanes, Manuel Gayoso decidió apostar por la distancia de 400 metros. «No era lo mío, pero me preparé -señala-. Quería estar en las Olimpiadas de Montreal 1976». Y si en Múnich se quedó a un solo puesto de la final, una décima impidió que viajara a la ciudad canadiense. «Me quedé a una décima de la marca y la Federación Española no me llevó en su expedición», apunta.

Recuerda que para la Española de Atletismo «era el gran comodín». Explica que si el combinado nacional necesitaba a un corredor para los 400 metros, él era el elegido. También para los 400 vallas, y en los relevos de 4x400 metros, «era la última posta. Toda la responsabilidad recaía siempre sobre mí».