Los mariñanos controlan el gasto y han reducido hasta un 20% el número de invitados
20 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.«No hay la alegría del gasto como antes, baja un poco, pero la gente sigue más o menos celebrando su boda». Lo dice Jesús Louzao, propietario de uno de los restaurantes especializados en grandes eventos que hay en la comarca, cuando se le pregunta si la crisis ha hecho disminuir el número de celebraciones de bodas y otros acontecimientos que suelen tener un gran número de invitados.
A Mariña no es ajena a las tendencias, cada vez hay menos bodas por la iglesia y más civiles, un hecho que constata el propio Louzao, en la que todo, desde la ceremonia hasta el ágape con el que se agasaja a familiares y amigos, se circunscribe a un mismo espacio, una forma de celebración importada del continente americano sobre todo. «Hay mucha boda civil también aquí», constata Louzao.
Las bodas resisten la crisis en la comarca, pero el descenso en el número de estas celebraciones en general es similar a los porcentajes que ha hecho públicos la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes, que apunta un descenso en torno al 25% del número de celebraciones de este tipo desde hace tres años.
«Bajó el número de bodas, pero quienes la celebran lo hacen igual. No quieren muchos platos pero quieren marisco bueno, de calidad», dice Ángeles Galdo, del hotel O Val do Naseiro.
Presupuestos más adaptados, si bien las parejas no quieren renunciar a extras como la barra libre o el bufé de frutas y otros sugerencias especiales que se pagan aparte, «desde hace tres años hay un 20% menos de bodas», dice Galdo. Aporta un dato más: «Hay menos gente en los banquetes, cuando haces el precontrato y te dicen sobre doscientos invitados, esa boda sale en 130 comensales». Esa contención en las invitaciones, o de invitados que desisten de asistir a la ceremonia la traduce la propietaria de O Val do Naseiro en «alrededor de un 30% menos de comensales en las bodas». Pero no todo es producto de la crisis, la convivencia sin pasar por la vicaría, como se se solía decir antes, es también un hecho. «Influyen los tiempos y la evolución de la mentalidad», señala hostelera.